Sin ley es una de esas películas que, aunque las disfrutes, te defraudan. Porque huele a peliculón pero no pasa de melodrama de sobremesa; porque presenta un reparto envidiable que acaba siendo desperdiciado; y porque el mayor protagonismo de la historia recae en un personaje que no interesa y a quien da vida un actor que no termina por convencer. Aún así, este drama sobre tres hermanos contrabandistas en los años de la Ley Seca emociona a ratos y, sobre todo, se deja ver.

Tom Hardy y Shia LaBeouf, hermanos contrabandistas

Sin ley‘ (Lawless). 2012. Estados Unidos.
Dirección: John Hillcoat
Guión: Nick Cave
Reparto: Shia LaBeouf, Tom Hardy, Jason Clarke, Guy Pearce, Jessica Chastain, Dane DeHaan y Mia Wasikowska.
Estados Unidos, años 30. Los tiempos son difíciles y los empleos escasean, pero los Bondurant
(Shia Laboeuf, Tom Hardy y Jason Clarke,) han levantado un próspero
negocio local destilando alcohol
ilegal. Pero los días de contrabando en el Condado de Franklin están a
punto de terminar con la llegada del Agente Especial Rakes (Guy Pearce).

‘Sin ley’ cuenta la supuesta historia real -y digo supuesta porque la fuente es el nieto de uno de los protagonistas y seguro que ha sentido la tentación de exagerar- de tres hermanos contrabandistas durante los años de la Ley Seca, que se ganan la vida suministrando alcohol de forma ilegal mientras alrededor de ellos crece el mito de que son indestructibles.

Se trata de un filme bien ambientado en la época de los gángsteres, las metralletas y las seductoras bailarines de cabaré, pero que cuenta una historia con muchos flecos y poca chicha que no consigue capturar del todo la atención del espectador.

El guión de Nick Cave se centra en el mito de los indestructibles Bondurant, y así, el gran héroe de la trama es Forrest Bondurant (Tom Hardy), un hombre que no importa cómo intenten acabar con él que siempre terminará levantándose (o eso dicen). Sin embargo, aunque las escenas más llamativas del filme son precisamente las que involucran a Forrest, al personaje le falta profundidad o, mejor dicho, más tiempo en pantalla para que el espectador llegue a conocerle. Y ése es el primer fallo de ‘Sin ley’.

Tom Hardy y Jessica Chastain

El segundo es el protagonismo de Jack Bondurant (Shia LaBeouf), un personaje que apenas suscita interés y cuya evolución es más que previsible. En cuanto al tercer hermano, Howard (Jason Clarke), su relevancia en la historia es pequeña, y su personaje, planísimo.

Luego están los roles de Jessica Chastain, Guy Pearce y Gary Oldman, que son los que pueden generar más interes pero, irónicamente, resultan peor tratados. Sin contexto para entenderles, ni mucho diálogo para disfrutar de sus interpretaciones y sin detenerse en las escenas más dramáticas que puedan encoger el corazón del espectador.

Guy Pearce

Es el tercer fallo de ‘Sin ley’: que pasa demasiado rápido por momentos clave. En realidad, la trama de la película avanza a marchas forzadas hasta su resolución. Y eso, teniendo en cuenta que John Hillcoat sabe exprimir el jugo de muchas situaciones, invita a pensar que, con otro ritmo y un guión mejor hilvanado, ‘Sin ley’ podría haber sido una gran película.

Pero no lo es, aunque, como decía al principio, el ambiente de los años 30 tiene interés por sí solo, y el mito del carácter invencible de Forrest Bondurant anima a continuar viendo la película.

Shia LaBeouf y Mia Wasichowska

Nota: 5 / 10

Para recordar:

Dane DeHaan

  • La perturbadora interpretación de Guy Pearce

Para olvidar: 

Shia LaBeouf
  • El desperdicio de excelentes actores como Gary Oldman o Jessica Chastain
  • La casi broma macabra del lago helado
  • El previsibilísimo (si es que existe la palabra) clímax