La película del año, un drama imprescindible, un trabajo actoral magnífico… Son muchos los calificativos que estos días se escuchan sobre Spotlight‘ (2015), el filme de Tom McCarthy que relata la investigación que en 2001 emprendió un grupo de periodistas del Boston Globe para destapar el abuso a menores cometido por decenas de sacerdotes y consentido por la Iglesia. Una película que, además, puede presumir de acumular el mayor número de premios de la temporada y de ser la gran favorita para llevarse el Oscar al mejor largometraje.

Personalmente, coincido con todos esos calificativos que resaltan su brillantez y me atrevo a añadir otro: ‘Spotlight’ es la película de periodistas (periodistas de investigación) definitiva. Sí, por delante de reconocidos clásicos como ‘Todos los hombres del presidente‘ (Alan J. Pakula, 1976). Porque la cinta de McCarthy no sólo narra con brío e inteligencia un proceso apasionante, sino que aparta a un lado cualquier trama secundaria e innecesaria que pudiera alejar el foco de atención de la búsqueda de la verdad y, lo que es más importante, refleja con acierto los efectos que esa verdad provoca en sus protagonistas.

“If it takes a village to raise a child, it takes a village to abuse them”
(Si se necesita una ciudad para criar a un niño, se necesita una ciudad para abusar de él)
Mitchell Garabedian (Stanley Tucci)

Dicho de otro modo, en primer lugar en ‘Spotlight’ nada sobra ni nada más hace falta. Desde la escena inicial, donde vemos in situ cómo la Iglesia, en colaboración con otras instituciones, protege a un cura acusado de abusar de un niño de su parroquia, hasta la emocionante conclusión en la redacción del Boston Globe, la trama avanza de manera trepidante y dotando de similar importancia a todas y cada una de sus escenas.

La historia atrapa al espectador en los primeros minutos y no le suelta hasta el final, dejándolo con la sensación de que las últimas dos horas han pasado sorprendentemente rápido.

El equipo del Boston Globe en Spotlight

En segundo lugar, el filme de Tom McCarthy (quien también firma el guion junto a Josh Singer) se diferencia de otras historias sobre periodismo porque concede tanta relevancia al proceso de investigación en sí (reuniones editoriales, búsqueda de fuentes, contraste de datos), que siempre es apasionante, como al efecto que tiene sobre los reporteros la información que van destapando.

Al fin y al cabo, que decenas de sacerdotes abusaran durante años de menores sin que (casi) nadie hiciera nada por denunciarlo o evitarlo es un hecho que no deja indiferente.

Y uno de los grandes aciertos de ‘Spotlight’ consiste en reflejar ese efecto de manera sutil ya que, para McCarthy, la protagonista es la verdad, no quienes la sacan a la luz (cualquier manual de periodismo te dirá lo mismo: un buen periodista nunca debe ser noticia).

Así, no vemos en este trabajo grandes dramas personales ni actos de heroicidad, sino miradas cargadas de significado, pequeños gestos de sorpresa, de incredulidad… Y, con ellos, nos hacemos una idea bastante clara de quiénes son estas personas y qué sienten.

Michael Keaton y Rachel McAdams en Spotlight

El mejor ejemplo es, sin duda, la Sasha Pfeifffer a la que interpreta Rachel McAdams, candidata, por cierto, a su primer Oscar gracias a este trabajo. La periodista se mantiene siempre en un segundo plano, la mayor parte del tiempo acompañada por otro reportero, y sus reacciones a lo que ve y escucha podrían pasar desapercibidas, pero no es el caso porque McAdams hace de la sutileza su herramienta para cautivar al espectador.

En realidad, los actores son uno de los pilares básicos de esta película. McAdams, Michael Keaton y sus miradas incisivas, Mark Ruffalo y su insistencia, Brian d’Arcy James y su prudencia, Liev Schreiber y su carácter introvertido, Stanley Tucci y su rol de defensor incansable de las causas imposibles… Todos ellos hacen ‘Spotlight’ creíble, cercana y emotiva.

De ‘Spotlight’ también se ha dicho que es aséptica. En la narrativa y en el plano técnico, puesto que no hay en estas película marcados artificios visuales ni texturas que influyan en los ambientes. Sí asistimos a algunos recursos estilísticos sencillos (las entrevistas paralelas, la lectura de las cartas en el viaje en taxi, los segundos finales…), recursos que, sin acaparar la atención, contribuyen a hacer del filme una experiencia cautivadora.

Stanley Tucci es Mitchell Garabedian

La necesaria búsqueda pausada de la verdad

Pero ‘Spotlight’ también merece tu tiempo por una razón fundamental: porque pone en valor el trabajo periodístico de investigación que utiliza las preguntas difíciles, el papel y el boli como únicas armas. Un trabajo que persigue la verdad sin temor a los poderes que presionan para que no vea la luz. Que requiere tiempo, prudencia y discreción. Un trabajo que es relegado al olvido en el mundo actual donde cada vez se valora más la inmediatez, el entretenimiento y el acceso a la información desde cualquier punto y de cualquier emisor.

Ni insinúo con esto que el periodismo de investigación esté condenado a desaparecer. Pero en estos tiempos que corren, acelerados y sobreinformados (por tanto, desinformados), resulta esencial parar un momento para tomarse las cosas con calma y así poder contar, con rigor y certeza, una historia que el mundo necesita saber.

Así pues, aparte de intensa, frenética, adictiva (promete ser de esas películas que más gustan cuanto más las ves), emocionante y sutil, ‘Spotlight’ es necesaria. En otras palabras, imprescindible.

Spotlight


Nota: 9 / 10

Para recordar:

Cómo ‘Spotlight’ convierte una investigación sin grandes sobresaltos en un filme trepidante 

Que Tom McCarthy muestre un buen trabajo periodístico siguiendo las normas básicas del buen trabajo periodístico

La sutileza de Rachel McAdams, que convierte a su personaje, pese a estar siempre en un segundo plano, en imprescindible

La banda sonora de Howard Shore

La lectura de las cartas y la escena final

Que la impresión de los periódicos en la rotativa ponga la piel de gallina

Para olvidar:

Quizás es culpa del doblaje, pero el personaje de Mark Ruffalo resulta un tanto cargante

Curiosidades:

John Slattery interpreta al supervisor del equipo ‘Spotlight’, Ben Bradlee Jr., que es hijo de Benjamin C. Bradlee, el supervisor (el cargo exacto no lo recuerdo) de la investigación que trata la película ‘Todos los hombres del presidente’

Una de las características de ‘Spotlight’ es que no presenta a sus protagonistas como héroes cuando, irónicamente, casi todos los actores que les dan vida han participado en cintas de superhéroes: Keaton, Ruffalo, Tucci, Slattery y Schrieber