El complejo guión que Aaron Sorkin escribió sobre la figura de Steve Jobs sólo podía funcionar de dos maneras: o en una obra de teatro (que no es el caso) o en una película dirigida por un director con tanta energía y gusto por el riesgo como el propio Sorkin, esto es, Danny Boyle. El realizador británico ha sabido darle forma y textura a un libreto que propone una manera diferente de diseccionar la personalidad del protagonista y que pasa por limitar la historia a cuatro momentos clave de su vida.

Es decir,Steve Jobs‘ (2015) no narra de manera cronológica y tradicional, como por ejemplo sí hacía ‘jOBS‘ (Joshua Michael Stern, 2013), la apasionante y contradictoria existencia del fundador de Apple desde sus inicios en el garaje de sus padres hasta los días en que el mundo entero le bautizó el Leonardo Da Vinci del siglo XXI. Por contra, el filme de Danny Boyle nos dice todo lo que necesitamos saber situando a su protagonista en cuatro únicos escenarios, las cuatro presentaciones de nuevos productos que contribuyeron a forjar su leyenda. Y así el biopic de Steve Jobs funciona.

“Musicians play their instruments. I play the orchestra” 
(Los músicos tocan los instrumentos. Yo dirijo la orquesta)
Steve Jobs (Michael Fassbender)

Michael Fassbender y Kate Winslet

La propuesta de Sorkin (que, sin embargo, ha generado división de opiniones, como se refleja en las nominaciones a los Oscar que no la han tenido en cuenta cuando otros premios, como los Globos de Oro, le concedieron el galardón al mejor guión), es arriesgada. También original. Y sobre todo necesaria. Porque Steve Jobs fue muy persona compleja. Uno de estos tipos que de manera comprensible despertaban admiración y odio a partes iguales. Lleno de talento y contradicciones. Que, por citar un ejemplo, le puso a un ordenador el nombre de la hija a la que se negaba a reconocer.

Conseguir que el espectador le conozca un poco mejor (al hombre, no al genio) es posible gracias a esta puesta en escena teatral y a una narración que obvia preliminares y adopta el punto de vista de los distintos personajes con los que Jobs se cruza (siempre los mismos) en los minutos previos a cada presentación (aquí no hay, por tanto, secundarios fugaces).

En cada uno de los cuatro actos de la película, vemos un poco del Jobs visionario, del Jobs socio, del amigo y del padre. Y cómo esas facetas evolucionan a lo largo del tiempo. Al final nos hacemos una idea más o menos clara (todo lo clara que puede ser tratándose del fundador de Apple) sobre quién era Steven Paul Jobs.

Pero, sobre todo, la estructura del guión, acompaña por la dirección siempre enérgica de Danny Boyle (mucho más con una trama a contrarreloj), nos brinda un drama intenso. Puede que los espectadores menos conocedores de la trayectoria de Jobs se pierdan en las conversaciones por, precisamente, la falta de una narración exhaustiva de la vida y obra del personaje. Pero esas conversaciones transmiten tanta fuerza que los detalles no importan.

Michael Fassbender es Steve Jobs

Teatral

‘Steve Jobs’ es, insisto, una obra con un marcado carácter teatral. Y como digna obra teatral, los actores realizan un trabajo sobresaliente. Michael Fassbender convence, pese a la ausencia de parecido físico, como un Jobs reservado con múltiples aristas; mientras que Kate Winslet (Joanna Hoffman) le da el perfecto contrapunto dramático con una actuación muy emocional.

Ambos figuran en prácticamente todas las listas de candidatos a premios de la temporada, lo que eclipsa el buen hacer también de Jeff Daniels (John Sculley), quien se desenvuelve perfectamente en la piel del presunto ‘archienemigo’ de Jobs.

Al final, ‘Steve Jobs’ es una cinta que cautiva por su propuesta, sus actores y la elección de la banda sonora (Danny Boyle, siempre acertado a la hora de poner música). No será el biopic definitivo del fundador de Apple (quizás no llegue nunca) pero sí es una diferente e interesante versión del último gran visionario.

Jeff Daniels en Steve Jobs


Nota: 7 / 10

Para recordar:

La energía que destilan tanto las páginas de Aaron Sorkin como la cámara de Danny Boyle

La música, banda sonora de Daniel Pemberton

El carisma de Michael Fassbender

El contagio emocional que provoca Kate Winslet 

Para olvidar:

Que pueda resultar aburrida