Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en una sala de cine. Quizás porque llevaba semanas sin entrar en una, o porque por fin me sentaba ante una pantalla donde podía ver los últimos estrenos en versión original subtitulada (cines Yelmo Ideal de Madrid), o porque hacía frío afuera y el día animaba a ver una película. La cuestión es que los 9 euros que he pagado por ver ‘Thor: El mundo oscuro’ no me han dolido nada (y eso es raro). La segunda entrega del Dios del Trueno es puro espectáculo fílmico y también lo que toda película de superhéroes de cómic decente debería ser: acción, drama y mucho humor. Lo que en este caso se traduce en divertida, épica y con un Loki que desprende tal carisma que podría hacerle sombra al mismísimo Iron Man.

El estreno de Thor en la pantalla grande se salvó de la quema por poco. La adaptación del heredero de Asgard de la mano de Kenneth Branagh se quedó en un simplón entretenimiento con trazos de cursilada que superó el aprobado gracias a unos actores correctos, una estructura fiel al cine de superhéroes que no suele fallar y a que caldeaba el ambiente para ‘Los Vengadores’, que por entonces ya estaba en marcha. La segunda aparición del Dios del Trueno, en el filme de Joss Whedon, subrayó el atractivo de esa extraña pareja de hermanos que son Thor y Loki y dejó claro que este último es uno de los villanos más interesantes que ha dado el género.

Ahora, con ‘Thor: El Mundo Oscuro’ y Alan Taylor en la dirección (conocido por dirigir algunos de los capítulos de ‘Juego de tronos’), el peculiar universo de este héroe de la Marvel da un paso al frente y demuestra que puede ofrecer argumentos interesantes y llamativos por sí solo, sin tener que recurrir al resto de los vengadores.

Thor, Loki y Jane Foster, los héroes (o no) de esta aventura

En resumen, el segundo capítulo de Thor es más divertido (el humor es, quizás, el ingrediente que más y mejor emplea), un tono más épico (el ataque a Asgard, por ejemplo), con diálogos más elaborados y maneja mejor el misterio (¿cuáles son las intenciones de Loki?). Los personajes, salvo el hermano malvado, aún carecen de la profundidad necesaria para que empaticemos con ellos, pero resultan, si cabe, un pelín más entrañables.

Además, por fin nos adentramos en el interior de Asgard y recorremos sus rincones sin sentir que estamos presenciando una gran ópera barroca.

Por todo eso, ‘Thor: El mundo oscuro’ supera a su predecesora y se sitúa como un entretenidísimo filme de superhéroes para disfrutar en pantalla grande y poder de ese modo admirar su derroche visual y sonoro.

Grande Loki, grande

Cierto es, sin embargo, que su resolución resulta precipitada y fruto de la pereza de los guonistas, que el villano al que da vida Christopher Eccleston termina algo desaprovechado, y que ese cliffhanger final arruina no sólo la capacidad de sorpresa que hasta ese momento tenía la película sino también el destino de un gran personaje.

Pero la sensación última es indiscutible: ‘Thor: El mundo oscuro’ es un estupendo entretenimiento que te hará, como a mí, disfrutar al máximo de una sala de cine.

Los villanos ‘oficiales’ de la historia

Nota: 7 / 10 

Para recordar:

Tom Hiddleston ha hecho de Loki uno de los personajes más carismáticos de la saga. 

Las salpicaduras de humor, que hacen reír a una sala entera.

Que, por una vez, el grueso de la acción no suceda en Estados Unidos (tiene lugar en Londres).

Para olvidar:

El previsible ‘cliffhanger’ final, sin explicación que lo justifique.

Que más minutos para los personajes terrestres le roben tiempo a los asgardianos.

Que los desubicados primeros planos de Sif apunten a que buena parte de la subtrama del triángulo amoroso se ha quedado en la sala de montaje.

Sigue faltando química entre Chris Hemsworth y Natalie Portman.