Terrence Malick ha dirigido y estrenado un total de seis películas. Sólo he visto dos, ‘El árbol de la vida’ y ‘To the wonder, pero son ración más que suficiente de Malick para que aquí y ahora

pueda afirmar que no me gusta su trabajo como realizador. Más concretamente, me aburre sobremanera. Me aburre y me resulta anodino, repetitivo y muy, muy prepotente. Soy consciente de que la factura técnica es impecable y de que algunos de sus planos irradian auténtica poesía, pero después de ver ‘To the wonder’ he decidido que no me importan los detalles porque si el producto final me provoca bostezos interminables no merece mi tiempo.

Una sucesión de planos bonitos

Cuando apenas han transcurrido dos años entre ‘El árbol de la vida’ y ‘To the wonder’, un lapso de tiempo inaudito en la trayectoria de Malick, y teniendo en cuenta que la primera supuso mi primer contacto con el cine del estadounidense, me resulta inevitable comparar las dos películas.

Porque con ambas sentí lo mismo: que el filme en sí no era más que una ampliación del tráiler. Es decir, una sucesión de planos bonitos, la mayoría de ellos realizados mediante travelling, y encadenados con la locución de alguno de los actores del reparto que divaga sobre sus pensamientos e inquietudes con frases cortas y en ocasiones incluso inconexas.

To the wonder

De ese modo, la película no logra captar mi atención hasta que forzada por el paso de los minutos y acostumbrada ya al estilo del director me sumerjo en la historia y sus personajes. Esto es, porque no me queda otro remedio.

Y, al final, descubro que el argumento sí tiene interés, pero olvidando la trama religiosa que, tanto en ‘To the wonder’ como en ‘El árbol de la vida’, me parece innecesaria y molesta.

Pero por mucho que me intrigue el devenir de los acontecimientos, con ese exceso de planos fotográficos, la ausencia de diálogo y un montaje que va hacia adelante y hacia atrás según le plazca a Mr. Malick, el desarrollo de la historia no termina por convencerme.

Relaciones complejas

En ‘To the wonder’, Terrence Malick habla del amor de pareja y de la dificultad de las relaciones (creo). El eje central del argumento es Marina (Olga Kurylenko), una madre soltera que viaja a Estados Unidos con su pareja, a quien da vida un casi mudo Ben Affleck, y que mantiene la esperanza de casarse con él algún día. Pero las cosas no salen como ella espera.

Por otro lado, también divaga en voz en off el personaje de Jane, una Rachel McAdams muy convincente, quien, como Marina, anhela casarse con el guapo Ben.

Ben Affleck y Rachel McAdams en To the wonder

Y en tercer lugar está el párroco de la localidad, nuestro Javier Bardem, quien piensa en Dios y el amor y ese tipo de cosas que, sinceramente, no vienen a cuento.

Pero la trama principal sigue siendo la de Marina y, también, la que a ratos, sólo a ratos, despierta interés. Olga Kurylenko se desenvuelve con soltura en uno de sus primeros papeles protagonistas, aunque, para ser honestos, sus gestos de niña perdida parecen un guiño al estado en que debe de sentirse el espectador virgen que se sienta por primera vez ante un filme de Terrence Malick.

Bonita pero soporífera

Conclusión: ‘To the wonder’ es bonita, visual, tranquila, relajante, soporífera… y un producto recomendable únicamente para los que, al contrario que esta que escribe, disfrutaran con la lenta divagación de ‘El árbol de la vida’. También para aquellos que aborrezcan al pobre Ben Affleck. Al resto: allá vosotros.

To the wonder


Nota: 4 / 10

Para recordar:

La belleza del paisaje americano que Terrence Malick sabe explotar.

Olga Kurylenko convence con su personaje protagonista.

Para olvidar:

La participación de Javier Bardem, prescindible y cansina (por eso de la obsesión con la religión que caracteriza al cine de Malick).