La convivencia entre una madre deprimida, su hijo adolescente y un fugitivo que acaba de escapar de la cárcel en una casa durante tres días puede dar mucho de sí. Pero en las manos del director Jason Reitman, un valor seguro hasta ahora, apenas sirve para entretener durante cerca de dos horas. Una vida en tres días desprende aroma a cine clásico y suma una brillante actuación más a la carrera de Kate Winslet, pero le falta pasión y credibilidad, dos ingredientes esenciales para poder sumergirnos de lleno en este drama romántico.

Kate Winslet y Josh Brolin viven el fin de semana más importante de sus vidas

‘Una vida en tres días’ (Labor Day). EE.UU. 2013.
Dirección: Jason Reitman
Guión: Jason Reitman a partir de la novela de Joyce Maynard
Reparto: Kate Winslet, Josh Brolin, Gattlin Griffith, Clark Gregg, Tobey Maguire
Henry Wheeler tiene 13 años y vive con su madre deprimida, quien apenas sale de casa. Un día que hace el esfuerzo para ir al supermercado, se encuentran a un hombre que les pide ayuda y cobijo. Una vez en casa, descubren que se trata de un preso fugado. Ese fin de semana sus vidas cambiarán para siempre.




La trama de ‘Una vida en tres días’ arranca mal, muy mal. Porque la forma en que Frank, el fugitivo al que interpreta Josh Brolin, irrumpe en la vida de Adele (Kate Winslet) y su hijo es demasiado inverosímil. Como también lo es la serenidad con que madre e hijo aceptan su presencia en la casa e incluso la brusquedad con que se inicia el romance entre los dos adultos.

A pesar de que Reitman se centra en la sugestión de los detalles, como esa mano que aprieta más de lo debido o esas miradas que se cruzan, por sí solos no son suficientes para que aceptemos y comprendamos el devenir de los acontecimientos, para que nos resulten naturales.

Josh Brolin y Kate Winslet, los amantes de un romance sin pasión

Por lo tanto, a ‘Una vida en tres días’ le falta credibilidad. Pero sobre todo necesita pasión. El guión que también escribe Reitman (el primero de su carrera que firma en solitario), y que adapta una novela de Joyce Maynard, apenas deja espacio para que los amantes protagonistas de esta historia se relacionen, lo que de todos modos se entiende ya que se trata de un filme contado desde el punto de vista del niño.

Pero con tan pocas escenas donde podamos verles interactuar su romance ni convence ni cautiva. Y, así, la escena final carece de la emoción que en otras circunstancias habría tenido y que algunos, como yo, hemos echado de menos durante todo el metraje.

Un encuentro inverosímil

También podríamos recriminarle a Jason Reitman que haya dirigido una película en la que parece que no ocurre nada, salvo una reforma integral de la casa y la elaboración de una tarta de melocotón. Aunque bien es cierto que el significado de la historia no radica en la acción, sino en las sensaciones que son las que, al fin y al cabo, unen a los tres prisioneros como si de una verdadera familia se tratara.

En ese sentido, en el gusto por los detalles, por la belleza de la rutina, Jason Reitman ejecuta un buen trabajo. Sabe sacarle partido a las situaciones anodinas, como la citada preparación de la tarta, para que nos sintamos atraídos hacia la historia.

El erotismo de hacer una tarta de melocotón

Fragilidad poderosa

Y contar con Kate Winslet en el reparto es un gran acierto. Porque esta diosa de la interpretación vuelve a hacer de su aparente fragilidad el arma más poderosa para ganarse el corazón del público y el aplauso de la crítica (crítica que esta vez sólo le ha otorgado una nominación a los Globos de Oro). Josh Brolin también convence, pero, como decía unos párrafos atrás, necesita más diálogo para que logremos empatizar, y encariñarnos, con su personaje.

En cuanto al joven Gattlin Griffith, que da vida al niño narrador de la historia, Henry, su rostro imperturbable que no manifiesta una sola emoción contribuye, negativamente, a esa sensación de que en esta película no pasa prácticamente nada.

Pero, en realidad, y he ahí la lección de esta historia, la vida de los tres personajes cambia de manera drástica y para siempre.

Gattlin Griffith y su expresión casi permanente

Nota: 6 / 10

Para recordar:

  • Como en casi todas las películas en las que trabaja, Kate Winslet
  • El parecido entre Tom Lipinski, que da vida al joven Frank, y Josh Brolin.

Para olvidar:

  • El rostro imperturbable del joven Gattlin Griffith
  • Que, para contar la historia de la pasión de dos amantes, le falte pasión.