War horse (Caballo de batalla)’ es una película cien por cien Steven Spielberg, aunque con demasiadas buenas intenciones. El rey Midas de Hollywood vuelve a demostrar, con su buen hacer detrás de la cámara, por qué es uno de los mejores realizadores vivos; mientras que Janusz Kaminski y John Williams enamoran, una vez más, con su fotografía y su música, respectivamente. Sin embargo, la historia de este caballo valiente, de nombre Joey, excede los límites del buen rollo y la emoción simplona hasta rozar el ridículo. Es como si Steven Spielberg y los guionistas se hubieran empachado de toda la filmografía animada de Walt Disney -y algún que otro capítulo de ‘Lassie- antes de rodar ‘War horse’.

Jeremy Irvine (Albert) y su caballo, Joey

War horse (Caballo de batalla)’. 2011. Estados Unidos.
Dirección:
Steven Spielberg.
Guión: Lee Hall y Richard Curtis, a partir de la novela de Michael Morpurgo.
Reparto: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, Niels Arestrup, Benedict Cumberbatch, Tom Hiddleston y David Thewlis.
Albert, hijo de granjeros, promete a sus padres que entrenará a su nuevo caballo, Joey, para que pueda servirles de ayuda en la granja. Así nace una profunda amistad que vivirá su prueba de fuego con el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando Joey sea vendido al ejército inglés que se dirige a la batalla.

El buen rollo que desprende la historia del caballo Joey era predecible. Tratándose de la milagrosa aventura de un caballo valiente dirigida por Steven Spielberg, no podía esperarse menos, pero ‘War horse (Caballo de batalla)’ tiene determinadas escenas que provocan subidas de azúcar, y, en esos instantes, ni la estupenda fotografía de Kaminski ni los sugerentes planos de Spielberg evitan el bochorno.

‘War horse’ cuenta las peripecias de Joey, un caballo amaestrado por un jóven labrador que deberá sobrevivir en la Gran Guerra. Desde el principio, el espectador intuye que ésta es una historia de grandes retos, valentía y mucha emoción, aunque sólo sea por la insistencia de la música compuesta por John Williams durante las primeras escenas del filme.

Joey en la guerra

Además, prácticamente todos los personajes que se cruzan con Joey en algún momento son verdaderos santos, lo que contribuye al excesivo buen rollo que echa a perder parte de la película. Para colmo, el propio caballo demuestra en ocasiones una bondad e inteligencia más propias de un ser humano, lo que le resta credibilidad.

No obstante, Steven Spielberg, a quien se le nota las ganas que tenía de rodar la Primera Guerra Mundial, logra que esta película para todos los públicos se convierta por momentos en un filme serio que destapa el horror de la contienda. Es ahí, con sus elipsis y sus planos largos, donde el maestro parece disfrutar de verdad, y donde muchos espectadores, incluida ésta que escribe, agradecen sentarse frente a un nuevo trabajo de Spielberg.

Dos actores de moda: Benedict Cumberbatch y Tom Hiddleston

De hecho, si no fuera por la realización de Spielberg, el contraste de los paisajes que ilustran la aventura de Joey, la música, la iluminación y la interpretación de grandes actores como Peter Mullan, Emily Watson, Niels Arestrup o un cada vez más interesante Tom Hiddleston, ‘War horse’ sería otra cosa bien distinta. Aún así, su nominación al Óscar a la mejor película me resulta excesiva, aunque bien es cierto que se trata de un filme que cumple los cánones del cine de Hollywood a rajatabla.

Nota: 6 / 10
Para recordar:
Niels Arestrup
  • La puesta en escena, con sus paisajes, su contraste y su iluminación. 
  • El capítulo de los hermanos alemanes, que refuerza el sinsentido y la crueldad de la guerra. 

Para olvidar:
Jeremy Irvine
  • Nunca pensé que diría esto, pero la banda sonora de John Williams suena en exceso
  • Que el desenlace del viaje del caballo se intuya desde las primeras escenas. 
  • Esa tendencia a situar a los alemanes como villanos que se percibe en cómo ninguno de ellos sale bien parado.