Un hombre capaz de estirar su cuerpo todo lo que quiera; una mujer invisible; otro hombre que arde en llamas y vuela a gran velocidad; y un cuarto que deja de parecer humano para convertirse en una roca que se mueve y habla. Son los Cuatro Fantásticos, uno de los equipos de superhéroes más reconocidos del universo Marvel que, pese a su éxito en los cómics, no termina de cuajar en la pantalla grande. Las dos primeras versiones del cuarteto, Los cuatro fantásticos‘ (2005) y ‘Los 4 fantásticos y Silver Surfer‘ (2007), ambas de Tim Story, resultaron tan simples e irrisorias que quedó claro que la pandilla sólo regresaría al cine en un remake que hiciera olvidar aquellas películas. El proyecto tardó una década en hacerse realidad.

Pero las previsiones, demasiado optimistas, volvieron a fallar de nuevo yCuatro fantásticos‘ (Josh Trank, 2015) es un bodrio aún mayor que sus predecesoras. En mi humilde opinión, estoy convencida de que el fracaso de Mr. Fantástico y compañía no se debe tanto a los responsables de la cinta como al hecho de que estos cuatro superhéroes no encajan en un género que sólo funciona cuando se toma en serio a sí mismo, es decir, cuando sus personajes dejan de ser caricaturas planas para ser héroes con fondo. Y los cuatro fantásticos son demasiado coloridos y extravagantes para podernos convencer de lo contrario (y no estamos hablando de mundos cosmopolitas como los que muestra ‘Guardianes de la Galaxia’). Dicho de otro modo, cualquier adaptación de los Cuatro Fantásticos que tenga lugar en un Nueva York actual y creíble está condenada al fracaso.

Cuatro fantásticos

Quizás me equivoque, por supuesto, pero hasta hoy las adaptaciones que hemos visto me dan la razón. Súperpoderes que llegan de otro universo, o en un viaje espacial; la conversión de un hombre en roca; lo poco que podemos identificarnos con los protagonistas; o el peculiar grupo que forman nos impiden tomarnos la historia en serio. Pero, si creemos lo que ahora dice el guionista y director Josh Trank, él al menos lo intentó. Sólo que los productores, siempre según su versión, decidieron que querían ver otra película y a base de tijera y nuevas tomas dieron forma a un filme que cuesta creer que haya llegado a estrenarse de lo malo que es.

En realidad, ‘Cuatro Fantásticos’ es mala, a mi juicio, porque se salta varias de las normas básicas de cualquier producción de superhéroes. Estas son:

  • El héroe debe descubrir y aprender a controlar sus poderes (es decir, tenemos que verlo);
  • Si son superhéroes, tienen que interactuar entre sí (y no vale con un ‘hola’ o un ‘ok’, tiene que haber tensión, química…);
  • El villano debe tener sus razones (no es cuestión de comprenderle, pero sí de saber por qué lo hace o al menos qué pretende);
  • Y la trama tiene que cerrarse con una gran batalla final.

Miles Teller en Cuatro fantásticos

Bien, pues ni descubrimiento de poderes, ni interacciones que ocupen más de dos líneas de guión, ni interés por el villano (en realidad, por ningún personaje) ni épica en el desenlace. Todo esto le falta a ‘Cuatro Fantásticos’ y por eso no es de extrañar que apenas despierte interés y mucho menos atrape.

En lugar de presenciar el origen de un exitoso equipo de superhéroes que prometía, antes de que la película recibiera las primeras críticas negativas, intervenir en otras franquicias de la Marvel, asistimos a una concatenación de escenas, unas rodadas inicialmente y otras añadidas después (fácilmente reconocibles por la peluca que luce Kate Mara), que carecen de emoción.

Kate Mara en Cuatro fantásticos

Podríamos decir también que la trama de ‘Cuatro Fantásticos’ es apresurada (la elipsis de un año y el desenlace de la batalla final son los mejores ejemplos), que la acción brilla por su ausencia y que las decisiones de los personajes carecen de sentido (o, mejor dicho, que ese sentido no se explica).

La conclusión siempre será la misma: ‘Cuatro Fantásticos’ es un fracaso en la historia de las adaptaciones de superhéroes. Lo peor de todo es que también supone un bache en la carrera del prometedor Miles Teller y que no tardaremos mucho en ver un nuevo remake.

Eso sí, una cosa ha conseguido el filme de Josh Trank, y es que, ¿quién se acuerda ahora de las tontas películas de Tim Story?

Cuatro Fantásticos

Nota: 3 / 10

Para recordar:

Que el evidente retoque que ha derivado en la película final y la polémica suscitada por la defensa de Josh Trank de su versión aparentemente desechada nos anime a querer ver esa versión (si es que alguna vez es posible)

El tráiler, mil veces más ameno que la película

Para olvidar:

El desinterés por los personajes 

La molesta presencia de la peluca de Kate Mara (o el extraño caso del pelo cambiante de Sue Storm)

Su misoginia. Sue Storm es descaradamente una ‘superheroína florero’.

La falta de una secuencia de acción a la altura de una superproducción de superhéroes

Que se salte la siempre interesante parte donde los héroes descubren y aprenden a controlar sus poderes

Que se hable más de la polémica que han suscitado las malas críticas que de la película en sí

El bache en la carrera de Miles Teller como joven talento