Da 5 Bloods: Hermanos de armas (Da 5 Bloods, 2020) es la película bélica del 2020 (todos los años, o casi todos, hay una). Dicen, quienes conocen bien su filmografía, que es también el filme más ambicioso de Spike Lee, su director y coguionista. Si estas dos afirmaciones no bastan para convencerte de que tienes que verla (si es que no lo has hecho ya), te diré más. Hay tensión, hay sorpresas, hay humor, y hay actores en muy buena forma.

We fought in an immoral war that wasn’t ours for rights we didn’t have.

paul (delroy lindo)

La cita lo dice todo. Spike Lee es, quizá, uno de los cineastas más políticos que hace películas en Hollywood. Sus reivindicaciones, además, se muestran de forma evidente en sus películas, incluso con nombre y apellidos. El racismo hacia los negros y la injusticia que se deriva de él siempre está presente y, por eso, esta no es una película más sobre la guerra de Vietnam (sobre las secuelas que deja), sino que se trata de una radiografía sobre el papel de la población negra en la guerra de Vietnam. Y una que enlaza directamente con la Norteamérica actual (esa gorra de Trump es casi una personaje más).

La trama de Da 5 Bloods: Hermanos de armas abarca muchos temas: la xenofobia, la familia, los remordimientos, la amistad, la violencia, el trauma que deja la guerra… De igual modo, se pasea por un sinfín de géneros y estilos: bélico, aventuras, drama intimista, comedia negra… Y lo cierto es que acierta en todos ellos, en mayor o menor medida, pero acierta.

Da 5 Bloods: Hermanos de armas
Da 5 Bloods: Hermanos de armas se iba a estrenar en Cannes, pero, pandemia mediante, acabó en Netflix

Así, ver Da 5 Bloods: Hermanos de armas es una experiencia emocionante, en el sentido de que nunca sabes lo que viene después, si toca calma, humor o violencia, o cuál va a ser el siguiente giro en la trama. Te atrapa en sus secuencias bien construidas, y con la química entre sus actores, ese grupo de ex combatientes de Vietnam que varias décadas después vuelven al lugar del conflicto para recuperar los restos de su líder (o, al menos, esa es la versión oficial).

Líder al que, por cierto, da vida Chadwick Boseman en otro trabajo memorable con el que hace su legado aún más grande.

Chadwick Boseman en Delroy Lindo en Da 5 Bloods: Hermanos de armas
Por este papel, Boseman ha logrado dos nominaciones a los SAG (mejor secundario y mejor reparto), que se suman a las dos candidaturas por La madre del blues.

Pero la montaña rusa por la que avanza Da 5 Bloods tan pronto te atrapa como te suelta de golpe. Porque del mismo modo que nunca sabes qué viene después, resulta inevitable mirar el reloj cuando una escena que parecía breve se alarga más de la cuenta, o cuando te das cuenta de que no sabes realmente a dónde quiere llegar la historia.

Ocurre, por ejemplo, con el personaje que interpreta Delroy Lindo, Paul, un negro que vota a Trump y que lucha cada día con las heridas que le dejó la guerra. Desde la primera vez que la cámara se posa en él, notas su amargura, que algo no va bien. Poco a poco sientes cómo la tensión va creciendo en el grupo y Paul va mostrando lo que, probablemente, quería que permaneciera oculto. Pero, una vez que su trayectoria parece llegar al clímax, no sé cómo ni por qué, pero pierde interés. Y eso que Lindo echa mano de su presencia arrolladora para construir un personaje memorable.

Delroy Lindo en Da 5 Bloods: Hermanos de armas
Delroy Lindo ha llegado a ser favorito al Oscar a mejor actor principal en algún momento de la carrera

Quizá haya que verla una segunda vez para saborear los detalles y dejarse llevar por este filme bélico con sabor a aventura y humor negro (de hecho, estoy segura de que Da 5 Bloods es una de esas películas que mejoran con el tiempo). Pero todo sea dicho, cuando se viste de aventura y aparca por un momento la capa social/bélica/dramática, gusta más.

En cualquier caso, la película con la que Spike Lee iba a presidir el festival de Cannes que se vio cancelado por la pandemia (hubiera sido el primer director negro en la historia del certamen) invita a la reflexión y a moverse para reclamar lo que es justo.


Nota: 6 / 10

Para recordar:

La química entre los cuatro amigos (y el polizón).

Delroy Lindo y Clarke Peters (Otis).

El desenlace en el templo.

Que en los flashbacks los personajes conserven sus rostros de adultos (los reconoces mejor).

Para olvidar:

El viaje en solitario de Paul.