He leído en algún sitio que la película de Lorene Scafaria sobre un grupo de strippers que decide estafar a los ricos de Wall Street es lo más parecido al cine de Martin Scorsese que hemos visto en los últimos años. Probablemente. Lo cierto es que Estafadoras de Wall Street (Hustlers) fluye de principio a fin con ritmo, ingenio y esa manera tan ‘scorsesiana’ de atraparte con la narración. Un auténtico disfrute que va más allá del comentado despliegue de carisma de Jennifer Lopez.

This city, this whole country, is a strip club. You’ve got people tossing the money, and people doing the dance.

Ramona (jennifer lopez)

No voy a mentir. La principal razón por la que incluí Estafadoras de Wall Street en mi lista de películas para la cuarentena era Jennifer Lopez. Desde que la película se estrenó en el Festival de Toronto, el nombre de la actriz sonó como posible candidata al Oscar. Finalmente, tuvo que conformarse con una nominación al Globo de Oro y otra al SAG (más varios reconocimientos de las asociaciones de críticos, eso sí).

Jennifer López es un terremoto en esta película. Desde su apabullante presentación bailando en la barra hasta sus íntimas confesiones en los minutos finales, JLo despliega una personalidad arrolladora que no solo atrapa en sus redes a la heroína de la historia, interpretada por Constance Wu, sino también a los espectadores.

La actriz da vida a Ramona, la lideresa de esta singular organización criminal, el modelo a seguir del personaje de Wu, la madre que no tuvo, su mejor amiga, su mentora… en definitiva, el espejo en el que quiere mirarse.

Aunque es JLo la que más alabanzas se ha llevado, Constance Wu también hace un gran trabajo y es que consigue que empaticemos con este grupo de mujeres que dejan la barra de pole dance para drogar y robar y de algún modo poder seguir manteniendo su dignidad en un mundo, el de la crisis financiera, cada vez más hostil.

Su historia no es fácil, como bien dejar caer Destiny durante la entrevista que articula la trama, pero su interpretación y el guion de Lorene Scafaria logran que conectemos con ella. Mucho tiene que ver también la sensibilidad de la periodista Jessica Pressler, que escribió el artículo que adapta la película, publicado en la revista New York Magazinemerece la pena leerlo—.

Una historia de amigas

Como decía, la actuación de Jennifer Lopez era el principal motivo para sentarme a ver Estafadoras de Wall Street, pero al final la película me ha conquistado más por su narrativa y su puesta en escena que por el buen hacer de la intérprete, que también.

Estafadoras de Wall Street es trepidante, divertida, glamurosa, reivindicativa, emocionante… Es un thriller criminal y, al mismo tiempo, una historia de amistad y superación personal.

Es una de esas películas por las que, si no hubiera sido por las buenas críticas, no nos habríamos interesado. Pero que ahora nos alegramos de haber descubierto.

Es, por otra parte, una historia en la que, si cambiaras el género de las protagonistas —hombres, en lugar de mujeres—, hubiera tenido mucho mayor recorrido.

Estafadoras de Wall Street

Nota: 7 / 10

Para recordar:

Jennifer López en la barra de pole dance.

El magnetismo de la actriz.

Constance Wu.

La dirección de Lorene Scafaria.

Su mirada al trabajo de stripper.

Para olvidar:

Cierta confusión en el tramo final.

La intervención de Julia Stiles sabe a poco.