El plano secuencia inicial de Fragmentos de una mujer (Pieces of a woman, 2020) es, junto con la gran interpretación de Vanessa Kirby, lo que más está dando que hablar de esta película. Y yo tampoco he podido resistirme a empezar por ahí. Por esa media hora, más o menos, en la que se recrea un parto con un final -y doy por hecho que aquí ya no hay spoiler- desgarrador. Un plano secuencia bien construido, con infinidad de detalles, conmovedor, duro y, sobre todo, realista. No recuerdo, sinceramente, haber visto un parto tan real como el que nos muestra la película de Kornél Mundruczó.

If she tries to lift her head, then there’s hope

elizabeth (ellen burstyn)

El realismo se aprecia no solo en cómo se desarrollan los hechos, sino, y sobre todo, en las miradas y las emociones que logran transmitir Vanessa Kirby y Shia LaBeouf. Pero más allá de eso, la sensibilidad con la que Mundruczó rueda la secuencia, y que contribuye a que su desenlace resulte tan impactante, hace de ella uno de los momentos cinematográficos más memorables del último año de cine.

Fragmentos de una mujer

A partir de ahí, Fragmentos de una mujer cuenta una historia de dolor y aceptación que, a pesar de sus tópicos, atrapa por su sutileza y unos actores entregados a sus personajes.

Desde Vanessa Kirby, que con su silencio y su frialdad evoca a la perfección ese dolor insoportable (innombrable) que debe sentir una madre que pierde a su hijo, y que de momento ya atesora una Copa Volpi a la mejor actriz en el Festival de Venecia (y mantiene opciones para el Oscar). Hasta Ellen Burstyn, inmensa no solo en un monólogo digno de todas las menciones en la temporada de premios, sino también en prácticamente cada gesto y cada mirada. Y sin olvidar ni a Shia LaBeouf ni a Molly Parker.

Fragmentos de una mujer

Tortura emocional

Cuenta IMDb que la guionista Kata Wéber escribió la historia basándose en su propia experiencia, compartida, por cierto, con Kornél Mundruczó. Quizá por eso no hacen falta largos diálogos ni milimetradas escenas dramáticas para mostrar la crudeza de una pérdida totalmente inesperada, y lo difícil que resulta seguir adelante cuando al resto del mundo no le importa (en realidad, no) lo que te haya pasado. Cómo todos tus planes de vida pueden hacerse añicos en solo un segundo. Cómo no hay manera correcta de superar una tragedia.

Si aún no has visto Fragmentos de una mujer, prepara pañuelos porque los vas a necesitar. La puesta en escena de la película peca de ciertos tópicos y momentos diseñados para que se te sequen los ojos (todos ellos acompañados de una música deliciosa), aunque no se recrea tanto en el dolor como cabría esperar. Son sus momentos de intimidad los que realmente atrapan, y por los que merece la pena seguir hasta el final.

Fragmentos de una mujer

Nota: 7 / 10

Para recordar:

La secuencia del parto.

Las miradas de Shia LaBeouf y Molly Parker durante el plano secuencia; la fuerza que transmite Ellen Burstyn en su monólogo; ese lugar emocional alejado de todo en el que se sitúa con maestría Vanessa Kirby.

El simbolismo de las manzanas.

Para olvidar:

El desenlace. Y la escena que lo sigue.

Los tópicos en los que no puede evitar caer.

Preguntas sin respuesta:

Pese a que Ellen Burstyn borda su monólogo, ¿qué aporta a la trama?