Quien todavía se sorprenda de que Green Book (2018) le arrebatara el Oscar a mejor película a la superfavorita Roma, es porque probablemente aún no la ha visto. Porque esta road-movie con tintes dramáticos de Peter Farrelly está diseñada para cautivar al público primero y a los premios después. Todo, todo en ella busca provocar ese efecto, y todo funciona. Desde sus dos actores protagonistas hasta la mezcla de drama, comedia y protesta en el guion, pasando, por supuesto, por la ambientación, el breve pero significativo papel de los secundarios, su condición de historia basada en hechos reales… Vale, no arriesga en su planteamiento, es previsible y peca de políticamente correcta, pero Green Book es entretenida, emocionante y a ratos deliciosa. En definitiva, una buena película.

The world’s full of lonely people afraid to make the first move
(El mundo está lleno de gente solitaria temerosa de dar el primer paso)
Tony Lip (Viggo Mortensen)

Green Book cuenta la historia real del inicio de una amistad, la del músico negro Donald Shirley y el chófer blanco que contrata para una gira de conciertos por el sur de Estados Unidos, Tony Lip. Son los años 60 y en los estados del sur aún existe disgregación racial, por lo que os podéis imaginar los conflictos que surgen en el viaje.

En este sentido, el filme de Peter Farrelly aborda el tema del racismo desde una perspectiva clásica y un tanto condescendiente, con situaciones que hemos visto muchas más veces, pero eso no evita que se nos ponga el corazón en un puño cuando asistimos a las injusticias que soporta Shirley por el mero hecho de tener la piel de color diferente.

Si esta fuera una película sobre racismo, que no lo es, podríamos reprocharle a sus responsables la tibieza de la historia. Pero Green Book es sobre todo una película sobre amistades insospechadas, de las que convierten a uno en mejor persona, y ahí sí que no podemos reclamar nada más de lo que ya tenemos.

Viggo Mortensen y Mahershala Ali en Green Book

Interpretaciones de oro

Podemos hablar y hablar sobre las virtudes y los vicios de Green Book que siempre acabaremos centrando la conversación en ellos: Viggo Mortensen y Mahershala Ali. Mortensen ha creado, probablemente, su personaje más carismático y entrañable desde el mítico Aragorn de El señor de los anillos. Ali, por su parte, nos ha callado la boca a quienes pensábamos que no merecía tener un Oscar en sus manos (el ganado hace 2 años por Moonlight) al reivindicar con éxito su habilidad como actor.

Porque aunque sea Lip, el personaje de Mortensen, el que nos atrapa en la historia con su simpatía y su torpeza, es Shirley (Ali) quien nos cautiva con una actuación contenida y magnética.

Sigue sin convencerme que ganara el Oscar por Moonlight, pero el que acaba de llevarse por Green Book es indiscutible.

¿Volvería a verla?

Escribir sobre Green Book está teniendo un curioso efecto: quiero verla de nuevo. Eso sí, si es posible, en versión original.

Mahershala Ali en Green Book


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Que todo funciona en la película.

Viggo Mortensen y Mahershala Ali, en prácticamente cualquier escena, juntos o por separado.

Que nos quedemos con ganas de ver más de estos dos personajes.

Para olvidar:

Que la controversia por, precisamente, llevarse el Oscar, nos haga olvidar que es una buena película.

El final navideño.