Podíamos intuir que Joaquin Phoenix nos iba a deslumbrar con su encarnación del Joker. Al fin y al cabo, es uno de los actores vivos más intensos, misteriosos y talentosos de Hollywood. Lo que quizá nos esperábamos era que Joker, película basada en un cómic de superhéroes y dirigida por un cineasta reconocido por comedias —Todd Phillips, responsable de la trilogía Resacón en Las Vegas—, se convertiría en uno de los títulos más mencionados de la temporada de premios.

I used to think that my life was a tragedy, but now I realize, it’s a fucking comedy.

arthur fleck (joaquin phoenix)

León de Oro en la Mostra de Venecia. Película más nominada a los Oscar 2020, con 11 candidaturas. Récord también en los BAFTA, con otras 11 nominaciones. 4 menciones más en los Globos de Oro…

La primera cinta en solitario del villano más carismático de Gotham (y del universo DC) ha conquistado al gremio, a los críticos y también al público, que con la buena respuesta en taquilla la han convertido en el filme basado en un cómic más rentable de la historia.

Joaquin Phoenix es Joker

Causa y efecto

Tantos halagos no extrañan. Porque la obra de Todd Phillips tiene más en común con Taxi Driver que con cualquier otra película basada en un cómic.

Esta no es la típica historia de orígenes, ni siquiera está pensada como el primer capítulo de una saga (la secuela es probable, pero aún está en el aire). Se trata, más bien, de una reflexión sobre la soledad, el abuso y la indiferencia de los demás y los efectos desastrosos que ese cóctel puede provocar en las personas más vulnerables.

Joker nos presenta a Arthur Fleck, un aspirante a cómico con una enfermedad mental y problemas para socializar. Y nos muestra cómo el rechazo que sufre de forma continua, sumado a un ambiente cada vez más degenerado, le sumergen en una espiral de locura y violencia que acaba convirtiéndole en el personaje que todos conocemos, el Joker.

Joaquin Phoenix en Joker

Este personaje es la consecuencia inevitable del Gotham más inquietante y decadente que hemos visto nunca en pantalla. De eso y, por supuesto, de su propia mente. Ya en una de las primeras escenas, la sonrisa que exhibe deja entrever el lobo que se esconde debajo de la piel de cordero.

Joker es una película de personaje, que no personajes (los secundarios apenas tienen peso), pero también es una cinta muy violenta. Al fin y al cabo, la historia del Joker no tendría sentido sin sangre, crímenes horrendos y una buena dosis de locura.

Robert de Niro en Joker

Un papel hecho a su medida

La elección de Joaquin Phoenix para encarnar al villano favorito de Gotham no podía ser más acertada. El intérprete siempre se ha movido como pez en el agua en personajes controvertidos y atormentados.

Su risa, ensayada durante semanas, es lo más comentado de su actuación, así como su hipnótica manera de moverse y de reflejar con ella la transformación que sufre el personaje en la trama (el baile en las escaleras ya es escena de culto del cine actual).

Pero yo me quedo con la mirada, atormentada y provocadora, que tan pronto te despierta ternura como te eriza la piel.

La actuación de Phoenix es el logro más aplaudido de Joker. Pero para que esta película se haya convertido en uno de los must-see de 2019, tiene que haber algo más.

Joaquin Phoenix en Joker

Fíjate en los detalles

Estamos ante la primera película que realmente aterroriza con su versión de Gotham. La basura en las calles, el ruido, los tonos fríos de la imagen, la textura que parece raspar, la angustiante música compuesta por Hildur Ingveldardóttir Todo contribuye a entender la bajada a los infiernos de Arthur.

Por algo suma 10 nominaciones a los Oscar. La presencia de Todd Phillips entre los mejores realizadores del año también tiene todo el sentido del mundo. La tensión que se respira en las escenas, una decena de fantásticos planos que de quedan grabados en la retina… a mí me ha cautivado.

Sin embargo, justo cuando alcanza su esperado clímax, la película se revela como lo que realmente es: la historia en solitario del archienemigo de Batman. Y ahí es donde la magia desaparece.

Por eso, Joker no es ni la mejor película del año, ni la mejor cinta de superhéroes —o supervillanos—, ni el Taxi driver del siglo XXI. Es solo la prueba exitosa de que las historietas de cómic se pueden contar de otra manera mucho más interesante.

Joaquin Phoenix en Joker

Nota: 7 / 10

Para recordar:

El talento de Joaquin Phoenix en un personaje hecho a su medida.

Todos y cada uno de los bailes.

La ambientación. Esta Gotham sí da miedo.

Es una sucesión de planos para enmarcar.

Lo bien que encaja la banda sonora en la narración, y el hecho de que Hildur Ingveldardóttir se haya convertido en la primera compositora ganadora de un Oscar.

Para olvidar:

La ausencia de personajes secundarios con peso en la trama.