La de Judy Garland es la historia de una estrella que Hollywood encumbró, explotó hasta el límite y acabo ignorando cuando esta perdió su brillo. La de Renée Zellweger es la historia de una estrella que Hollywood encumbró, explotó hasta el límite y acabó ignorando cuando esta perdió su brillo. Existen paralelismos entre los dos iconos (porque, sí, Zellweger alcanzó la categoría de icono en los 2000), aunque también muchas diferencias. Pero la elección de la texana para protagonizar el biopic Judy (Rupert Goold) no podía ser más acertada.

You won’t forget me, will you? Promise you won’t.

judy (renée zellweger)

Renée Zellweger llevaba años desaparecida de los focos, al menos de aquellos que solo se interesaban por su trabajo como actriz, cuando surgió la oportunidad. Interpretar a Judy Garland en sus últimos meses de vida, en los que las adicciones, la depresión y los problemas financieros la habían dejado al borde del precipicio.

Y la aprovechó, vaya que si la aprovechó. No hay nada que guste más en Hollywood que un comeback, es decir, cuando una estrella que ya todos daban por acabada reaparece por la puerta grande. Y si ese regreso llega en forma de biopic, la otra gran pasión de la industria del cine, y más en un biopic sobre una leyenda de la casa, el interés y los premios están asegurados.

Así que Renée Zellweger se ha marcado un comeback de libro que le ha valido el Globo de Oro, el SAG, el BAFTA y su segundo Oscar. Y lo ha hecho con una estrella fulgurante a la que, como a ella, Hollywood le dio la espalda quizá cuando más lo necesitaba.

Renée Zellweger en Judy

El regreso de una actriz camaleónica

Más allá de los paralelismos con Judy Garland, Zellweger se entrega en cuerpo y alma para dar vida al mito. Cada vez que alza la mirada notas fragilidad, súplica, pasión, resentimiento… En su manera de moverse descubres que no estás ante una cantante cualquiera, que aquella niña que alcanzó fama mundial con El mago de Oz es única e irrepetible. Y en su voz —es ella la que canta, sí— se palpa la desesperación de quien aún desea que los focos la iluminen.

Zellweger demuestra una vez más, por si acaso nos habíamos olvidado, su talento camaleónico. Nos la creímos sin rechistar como la histriónica Bridget Jones o la manipuladora Roxy de Chicago, y ahora nos ha vuelto a convencer en la piel de Garland.

Renée Zellweger en Judy

No deja huella

Sin embargo, una vez que te metes en el biopic que dirige Rupert Goold, descubres —o al menos ese ha sido mi caso— que los flashbacks del pasado de Judy Garland son más interesantes y apetecibles que el recital interpretativo de Renée Zellweger. Y eso que solo pasa de puntillas por una de las historias más trágicas del Hollywood clásico.

Pero es que en esta película algo no funciona del todo. No sabría decir si se trata de que el guion parece forzado o de que el ritmo es irregular, pero Judy ni apasiona ni siquiera atrapa.

Es de esas películas que ves porque su actriz ha ganado un Oscar pero que olvidas tan rápido como llegan los títulos de crédito.

Darci Shaw en Judy

Nota: 6 / 10

Para recordar:

La transformación de Renée Zellweger en Judy Garland

Los flashbacks del pasado y el descubrimiento de Darci Shaw

El momento Over the rainbow

Para olvidar:

Todas las incógnitas que rodean al personaje de Mickey

Que, pese a todo, la Judy de Renée Zellwegger resulte un poco cargante