Si te gustan las tramas judiciales, te va a encantar El juicio de los 7 de Chicago. Si te mueven las historias reales que retratan las injusticias del pasado (con efectos aún en el presente), la película dirigida por Aaron Sorkin también te va a emocionar. Y si adoras las interpretaciones que suenan a Oscar, tienes donde elegir. En definitiva, si lo que buscas es una buena película escrita, rodada y montada para que disfrutes del cine, esta es la tuya. Pero si lo que necesitas es una obra maestra que perdure en el tiempo… quizá eso no lo encuentres.

We’re not goin’ to jail because of what we did, we’re goin’ to jail because of who we are!

Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen)

El juicio de los 7 de Chicago (The Trial of the Chicago 7) es una de esas películas que llegan en el momento oportuno. Después de meses de disturbios raciales en Estados Unidos, Aaron Sorkin recuerda su principal antecedente, el clima de protesta de los años 60, con una historia real que habla de racismo, brutalidad policial, un sistema judicial que falla… Con lo que nos recuerda que, por mucho que hayamos avanzado en las últimas décadas en lo que a derechos y justicia se refiere, aún queda mucho, muchísimo por hacer.

La segunda película como director de Sorkin es, en ese sentido, acertada y hasta necesaria para entender un poco mejor lo que está pasando en Estados Unidos.

El juicio de los 7 de Chicago recupera el proceso judicial que sentó en el banquillo a siete activistas acusados de promover disturbios durante una convención del Partido Demócrata en 1968. Y, por si acaso aún no la has visto, no te voy a desvelar más.

Buen trabajo, Sorkin

Lo que necesitas saber es que el filme de Sorkin está tan bien contado, escrito, rodado e interpretado que verlo es un auténtico disfrute. En estos tiempos de cine en pantalla pequeña, ya sea por las restricciones derivadas de la pandemia o porque muchos estrenos se han saltado la casilla del estreno en cines, El juicio de los 7 de Chicago es una de esas películas que se echa de menos no poder ver en una sala de cine.

En pantalla grande, a oscuras y con sonido envolvente, las impecables réplicas del personaje de Hoffman (Sacha Baron Cohen) serían dardos más afilados; los matices en las actuaciones de Eddie Redmayne (Tom Hayden) y Mark Rylance (William Kunstler) se apreciarían mejor; y el montaje diseñado al milímetro para engancharnos, sorprendernos y emocionarnos en los momentos precisos, surtiría un efecto mayor.

En cualquier caso, El juicio de los 7 de Chicago es una película que se disfruta, y mucho. La veas donde la veas y en la situación que toque. Atrapa desde el minuto 1, te mantiene en tensión gracias sobre todo a ese juez tan impredecible al que da vida un brillante Frank Langella, y hasta te pone la piel de gallina en más de una escena. Te hace pensar, reír, llorar (posiblemente) y echar mano de la Wikipedia para saber más sobre esos personajes que realmente existieron. En fin, todo lo que puedes esperar del buen cine.

¿De las mejores películas del año?

Eso sí, mucho se ha hablado desde antes de su estreno en Netflix de las posibilidades que tiene para los Oscar 2021. Que si puede optar a mejor película, mejor dirección (Sorkin, aclamado guionista, demuestra que tiene ingenio también para dirigir) o cuántos de sus actores conseguirán la nominación (Baron Cohen, Rylance y Yahya Abdul-Mateen II van enfilados).

Y aunque seguro que se cuela entre las favoritas (lo dicho, está muy bien hecha), no deja ese poso que sí caracteriza a las obras maestras, las que te mueven y remueven tanto que años, décadas, después sigues acordándote de ellas.

Obviamente, muy pocos títulos lo consiguen. Pero es que, en el caso de El juicio de los 7 de Chicago, existía la incertidumbre de si estaríamos ante, por lo menos, la mejor película de 2020.

Lo que sí me atrevo a asegurar es que el filme de Aaron Sorkin seguirá siendo tan entretenido mañana, o dentro de un año, o dentro de cinco, como lo es hoy. Y eso es todo un logro.


Nota: 8 / 10

Para recordar:

La construcción de la historia, el montaje.

Que todos los actores estén tan bien que es difícil elegir quién brilla más.

Eddie Redmayne en la escena final. Su interpretación respondiendo a las preguntas del juez es poderosa, con sus miradas, su voz y sus silencios. Un momento para saborear despacio.

Para olvidar:

Esa sensación de que nos olvidaremos de ella más pronto que tarde.