¿Quién no ha vivido alguna vez un romance de verano? ¿Ha sentido la curiosidad, la expectación, el placer y la desolación final de ese amor intenso con fecha de caducidad? Quien lo haya hecho seguramente reviva esas sensaciones al ver Llámame por tu nombre (Call me by your name), la película de Luca Guadagnino que cuenta la historia de amor entre un adolescente y un universitario en un pueblecito de Italia. Y quien no haya tenido la oportunidad, igualmente sentirá en la piel el descubrimiento y la emoción de este romance veraniego que cautiva por la delicadeza y la ausencia de complejos con que se traslada a la pantalla.

Llámame por tu nombre es un romance tan bien filmado, tan bien desarrollado, y tan hipnótico, que el hecho de que lo protagonicen dos hombres pasa rápidamente desapercibido.

If you only knew how little I really know about the things that matter.
(Si supieras qué poco sé de las cosas que realmente importan).
Elio (Timothée Chalamet)

Hubo un tiempo en que las relaciones homosexuales sólo saltaban a la gran pantalla en contadas ocasiones, y casi siempre vestidas de drama. Pero en casi ningún caso llegaban tan lejos como a conquistar al público y a la crítica y hacerse con un puñado de galardones. Hoy, por fin, los tiempos han cambiado, y mientras que en 2017 veíamos cómo la historia de un joven homosexual, Moonlight, se hacía con el Oscar a la mejor película, un año antes comprobábamos cómo el romance prohibido entre dos mujeres que cuenta Carol sumaba 6 nominaciones a los Oscar y conquistaba a esta que escribe. En 2018 es el turno de Llámame por tu nombre, candidata a 4 estatuillas, incluida la de mejor filme.

La película que dirige el italiano Luca Guadagnino a partir de un guion de James Ivory, que a su vez adapta la novela de André Aciman publicada en 2007, habla de ese primer amor que deja una huella imborrable. Un amor intenso y urgente que, como el verano, viene y se va más rápido de lo que esperábamos. Porque esa es la otra piedra angular de esta historia: el paso del tiempo, la necesidad de vivir intensamente el momento porque al final todo se acaba.

Armie Hammer en Llámame por tu nombre (Call me by your name)

Los protagonistas de esta bonita historia que huye de clichés y sale reforzada en la expectación de un primer encuentro amoroso que se retrasa hasta bien avanzado el metraje son Elio (Timothée Chalamet), un adolescente retraído que vive en Italia, y Oliver (Armie Hammer), el carismático universitario al que han invitado los padres del primero a pasar el verano con ellos. La tensión sexual entre ellos se palpa desde el primer minuto, así como la curiosidad que la carismática personalidad de Oliver despierta en el joven Elio.

Y, así, poco a poco, asistimos al desarrollo lento y delicado de un romance que resulta imprevisible precisamente por su falta de sorpresas. Pero que sabe a verdad y a historia universal, y que, si te descuidas, te dejará probablemente con el corazón tan herido como el de sus personajes. A eso último, por cierto, ayuda la música desgarradora de Sufjan Stevens y un inspirado discurso final del personaje que encarna Michael Stuhlbarg.

Timothée Chalamet en Llámame por tu nombre (Call me by your name)

Cómo el italiano Luca Guadagnino muestra en pantalla los detalles de ese romance es, a mi parecer, el principal atractivo de Llámame por tu nombre, además, por supuesto, de una cautivadora interpretación por parte de Timothée Chalamet, quien, como los grandes actores, no necesita de marcados gestos para resultar enormemente expresivo.

Una mirada furtiva, un roce calculado, un reloj que pese al deseo de su portador no hace avanzar los minutos más rápido… Una conversación que dice más con silencios que con palabras, una puerta abierta, una prenda de ropa tirada sobre la cama… Son alguno de esos detalles que hacen de Llámame por tu nombre una cuidada y sensual historia de amor y despertar sexual. Un drama sin excesivas florituras ni giros argumentales que se quedará contigo más allá de la palabra ‘fin’.

Llámame por tu nombre (Call me by your name) es no sólo uno de los filmes más conmovedores de esta temporada de premios, sino también la película romántica que te hará revivir de algún modo la intensidad de ese gran amor de verano perdido.

Llámame por tu nombre (Call me by your name)


Nota: 8 / 10

Para recordar:

La interpretación de Timothée Chalamet, que tan fácilmente nos invita a meternos en la piel de Elio.

La cautivadora presencia de Armie Hammer.

Y su hipnótica forma de bailar.

La delicadeza de la cámara de Luca Guadagnino.

El discurso final del padre de Elio (Michael Stuhlbarg).

Que no puedas despegar la mirada, y la mente, de la pantalla mientras suena el Visions of Gideon que acompaña a Elio frente a la chimenea.

El descubrimiento, en realidad, de la música de Sufjan Stevens

Para olvidar:

¿Soy yo o se nota la ausencia de la voz en off que Luca Guadagnino eliminó y que narraba la historia desde el punto de vista de Elio?