Los dos papas (The Two Popes) no es un biopic al uso de los pontífices Francisco y Benedicto XVI. Tampoco una crítica a los abusos cometidos por miembros de la Iglesia y ocultados durante décadas por la institución. Ni siquiera un ensayo sobre la fe. La película de Fernando Meirelles es un entretenido pasatiempo que hace cercanas, eso sí, las figuras de los dos últimos sucesores de San Pedro. También, por supuesto, un recital de interpretación de Jonathan Pryce y Anthony Hopkins.

When no one is to blame, everyone is to blame

Papa francisco (JONATHAN PRYCE)

Los dos papas, uno de los títulos que hace meses apunté en mi lista de películas que ver en esta temporada de premios, recrea un encuentro ficticio entre Benedicto XVI y Francisco cuando el primero aún era papa y, el segundo, Jorge Bergoglio.

En él compartirán posturas diferentes sobre cómo debe funcionar la Iglesia, y hablarán de fe, gustos musicales y muy, muy de puntillas, de abusos sexuales. Al final, lo que la cinta parece pretender es poner de manifiesto el gran cambio que la elección de Francisco supuso para el Vaticano, una especie de salvación necesaria para hacer frente a su mala imagen.

Jonathan Pryce en Los dos papas

Busca la sonrisa

Un clímax positivo, dos personajes en polos opuestos que parecen ir limando diferencias, la Capilla Sixtina de fondo… Los dos papas es una película buenrollista, de eso no cabe duda.

Buenrollista y ligera, tanto que a veces recuerda más a una tv-movie de sobremesa que a una producción de cine nominada a 4 Globos de Oro.

Nada de críticas afiladas a la institución ni de desvelar los posibles trapos oscuros de los pontífices. Mucho menos de ahondar en el hacer y el legado de Benedicto XVI, quien, si llega a robarle protagonismo a Bergoglio, es únicamente por el talento de Anthony Hopkins.

Cierto es que el guion de Anthony McCarten, que adapta su propia obra de teatro, hace amable el personaje con una crisis existencial y una confesión, pero la serenidad que transmite Hopkins es lo que le da cercanía. Lo que hace que conectemos con el personaje y veamos con otros ojos al real Benedicto XVI.

Anthony Hopkins en Los dos papas

Jonathan Pryce también es convincente y cercano como Jorge Bergoglio y el papa Francisco. Más allá de su evidente parecido físico con el auténtico pontífice, el actor derrocha carisma en su voz, su mirada, su manera de moverse…

Si el filme de Meirelles hubiera contado con otros intérpretes, quizá hoy no estaríamos hablando de Los dos papas porque habría pasado completamente desapercibida. Ligera, con una puesta en escena que parece diseñada sin ganas, pero con dos buenos actores y unos diálogos memorables. Vale la pena.


Nota: 6 / 10

Para recordar:

Los diálogos entre los dos papas.

Jonathan Pryce y su carisma.

Anthony Hopkins y su cercanía.

Para olvidar:

Los movimientos de cámara en el jardín.

Que apenas saque partido de un material tan prometedor.