Cuando te dispones a ver Manchester frente al mar sabes que será un proceso más o menos difícil. La película escrita y dirigida por Kenneth Lonnergan es un drama en toda regla que habla de la pérdida, el dolor y la rabia. Y como cualquier historia con esa premisa, tiene todo el potencial para encogerte el corazón. Además, quizá hayas oído que el ritmo es más bien lento, que los minutos se suceden sin que aparentemente suceda nada, y que la interpretación que sustenta la trama, la de Casey Affleck, es pura contención. Así las cosas, sabes que Manchester frente al mar será un filme duro. Lo que quizá no imaginas es que su argumento resulta desgarrador (prohibido desvelar más detalles de los imprescindibles) y que el recuerdo de su impacto permanece unos días después de verla. Y, aun así, Manchester frente al mar es un rayo de sol entre tanta oscuridad dramática en la cartelera (Jackie, Moonlight…) que logra arrancarte alguna sonrisa.

¿Que si tienes que verla? Por supuesto que sí.

I can’t beat it
No puedo superarlo
Lee Chandler (Casey Affleck)

Que Manchester frente al mar no es otro drama más de mucha fama y vida corta se explica en que lleva recibiendo alabanzas de la crítica y el público desde hace un año, cuando se estrenó en el festival de Sundance. Ya entonces los gurús de los premios la situaron entre las favoritas a los Oscar 2017 y, once meses después, la película les daba la razón y cosechaba 8 candidaturas a estos galardones, incluidas mejor película, dirección y guion original.

Casey Affleck en Manchester frente al mar

El próximo 26 de febrero podría alzarse con al menos dos de ellos, el Oscar al mejor guion original para Kenneth Lonnergan (ya ganó el Bafta en esta categoría) y el de mejor actor para un inmenso Casey Affleck. Aunque existe una pequeña posibilidad de que también se vuelva a casa sin nada, porque La La Land le haya arrebatado el primero de los premios y Denzel Washington se haya impuesto como el mejor intérprete del año.

Pero aunque eso suceda, puedo asegurarte que el recuerdo de Manchester frente al mar seguirá siendo difícil de borrar.

Una historia diferente

El gran acierto de esta película que surgió de una idea del actor John Krasinski, quien a su vez se la comentó a Matt Damon, y este convenció a Kenneth Lonnergan para que firmara el libreto que él mismo pretendía dirigir y protagonizar (finalmente su labor se limitó a la de productor)…. El gran acierto, como decía, es que aborda la dramática historia de sus personajes sin resultar descaradamente lacrimógena y con un toque de humor negro que le sienta muy bien.

Manchester frente al mar nos presenta a Lee (Casey Affleck), un hombre solitario, bebedor y violento que trabaja como conserje en un bloque de edificios, y que debe hacerse cargo de su sobrino adolescente, Patrick (Lucas Hedges), cuando su hermano (Kyle Chandler) fallece. Lee viaja entonces a Manchester-by-the-sea, ciudad que da nombre al filme en su versión original y que es donde su hermano y su sobrino viven, pero lo hace con la convicción de que será sólo una semana de trámites para luego regresar a su vacía existencia. Porque esa es la vida que Lee quiere, o al menos la que le ha tocado vivir.

Casey Affleck y Kyle Chandler en Manchester frente al mar

Optimismo en la tragedia

La primera escena del filme, un flashback adorable en el que vemos a los dos hermanos y a Patrick de niño, Lee bromea con el pequeño y comenta que él tiene todas las respuestas. Pero a medida que las claves del argumento se van desvelando, comprueba que a veces la vida no da lo que uno espera y que hay situaciones que simplemente no se pueden explicar/resolver.

Manchester frente al mar habla de todo eso, de cómo la vida te golpea sin que tú puedas devolver el golpe, y de cómo en ocasiones sólo hay que seguir adelante.

Pero lo hace sin pretensiones ni drama evidente, sino con unas interpretaciones solventes, un guion con pequeños destellos de humor y una historia que fluye con pulso firme.

Quizá falta esa sensación de realización que siempre llega al final (no es que no la haya, es que es sutil), pero como comentaba al principio, Manchester frente al mar no es el drama al uso que estás acostumbrado a ver.

Lucas Hedges en Manchester frente al mar

Cuando el reparto emociona

Se habla mucho de la película por Casey Affleck, el hermano pequeño de Ben Affleck que está cosechando casi todos los premios posibles por su interpretación (el SAG se le escapó, pero es que el Sindicato de Actores tenía una deuda pendiente con Denzel Washington). El actor que da vida a Lee ejecuta un trabajo de contención formidable, y sin grandes aspavientos logra transmitir toda la rabia y el dolor que lleva dentro. Y, las cosas como son, una coraza que no termina de resquebrajarse resulta aún más desgarradora que aquella que se rompe fácilmente.

El joven Lucas Hedges es la otra gran sorpresa del filme. A sus 20 años construye un personaje complejo que es tan capaz de poner una nota de humor a este relato como de encogernos el corazón.

El trío actoral protagonista lo completa una Michelle Williams brillante como de costumbre. Apenas cuenta con 4 escenas, y solamente una le permite lucirse de verdad, pero es en los detalles –la postura, la mirada, la voz- donde se funde con el personaje y logra que su historia resulte aún más potente de lo que ya es.

Han pasado dos días y no me quito Manchester frente al mar de la cabeza. Es más, me gustaría volver a verla, pero el filme de Kenneth Lonnergan no es La La Land, necesita de un periodo de adaptación para sobreponerse a su efecto y poder volver a disfrutarla.

Michelle Williams y Casey Affleck en Manchester frente al mar


Nota: 8 / 10

Para recordar:

El guion

Las primeras escenas

La interpretación contenida de Casey Affleck

El descubrimiento de Lucas Hedges

El desenlace, tan alejado de los clichés de Hollywood

Para olvidar:

Que la falta de reacción de los personajes (o reacción con retardo) nos ponga de los nervios