Okja es, ante todo, una película peculiar. Quizá lo más difícil al escribir sobre ella es tratar de asignarla a un género concreto. ¿Es fantasía? ¿Es un thriller? ¿Es crítica social? ¿Es comedia negra? Es un poco de todo, y no nos debería de extrañar. Al fin y al cabo, si algo ha demostrado el surcoreano Bong Joon-ho es que es todo un genio a la hora de mezclar géneros y salir indemne. Pero eso no evita que asistamos a Okja con un gesto de extrañeza y que, al mismo tiempo, nos dejemos llevar por su emocionante historia y su belleza cinematográfica. 

They are like nothing on Earth!

Lucy Mirando (Tilda Swinton)

Okja es el nombre de un supercerdo, creado genéticamente y criado en las montañas de Corea al cuidado de un anciano ganadero y su nieta. Lo que podría parecer una versión surcoreana de E.T. —el vínculo entre la bestia y la niña es intenso— pronto se convierte en una cinta de acción con persecución espectacular incluida aunque en realidad esconde un thriller animalista con profundo mensaje.

Por el camino, es fácil dejarse seducir por esa fina línea entre la crítica directa a la industria cárnica y la comicidad que se desprende de la extravagancia de los personajes, desde un desatado Jake Gyllenhaal hasta un sutil Paul Dano, así como por la elegancia y la inteligencia con que Bong Joon-ho mueve la cámara.

Además, mientras ves Okja nunca estás seguro de qué va a pasar después, una sensación que también tuve con Parásitos y que aporta una pizca extra de emoción a la experiencia de ver la película.

La historia también tiene la habilidad de tocarte un poco el corazón, gracias a esa conexión tan especial entre Okja y su dueña, y sobre todo en una última secuencia quizá no apta para los más sensibles.

Pero ese componente de extrañeza del que hablaba al principio inunda toda la película y, aunque la hace un tanto fascinante, también la hace, a veces, difícil de digerir.

Al final, Okja deja una sensación que no sé cómo interpretar y que pide tiempo, tiempo para asimilarla y tiempo, quizá, para volverla a ver con otros ojos.

Okja

Nota: 6 / 10

Para recordar:

La belleza de las montañas de Corea del Sur. 

El ritmo trepidante de las escenas de persecución. 

La valentía que implica la escena del matadero. 

Para olvidar: 

¿Soy la única que ha temido por la seguridad de la niña en todo momento?