Hay dos cosas que a Pixar se le dan de maravilla: una es contar una aventura, y la otra, tocarte el corazón. Con Onward (Dan Scanlon, 2020), la primera de su ración de historias originales en el año de la pandemia (la segunda fue Soul), lo vuelve a demostrar. He leído cosas como que la película está bien pero, sin embargo, no se trata de otra obra maestra del estudio; que entretiene pero no deja huella… A mí, sinceramente, me ha encantado.

 I hope there’s a little magic left in you.

Wilden Lightfoot (papá)

Como en todo largometraje Pixar, la historia arranca con un ¿y si…? En este caso, ¿y si los seres mágicos y mitológicos existieran en un mundo como el nuestro pero hubieran olvidado cómo se hace magia? Es decir, tenemos una premisa interesante en un universo nuevo. Y eso es razón suficiente para sentarse a ver Onward.

Sin embargo, la trama no tiene tanto qué ver con cómo se desenvuelven los seres mágicos entre transporte público, smartphones y sueños rotos, sino con la relación entre los dos hermanos protagonistas de la historia.

Ian y Barley son dos elfos en una misión: traer de vuelta el cuerpo de su padre fallecido (más bien, el resto del cuerpo) para poder pasar con él un día. Y esta misión enseguida se transforma en una aventura con todos los elementos que te hacen disfrutarla con la mirada pegada a la pantalla.

Esto es, amenazas misteriosas, aliados inesperados, pruebas de ingenio y de fortaleza, despedidas, reencuentros, giros sorprendentes…

Crítica de Onward, de Pixar

Así, Onward a veces recuerda a Los Goonies, otras a Este muerto está vivo, en alguna ocasión incluso a El señor de los anillos… y, por eso, es un auténtico disfrute.

Vale que lo de la magia en un universo sin (aparentemente) magia queda relegado a un segundo plano (el prólogo y poco más), que la conexión con los personajes no es inmediata, y que a veces tienes la sensación de que se ha mezclado demasiado ingrediente en la salsa. Pero Onward es una buena película de Pixar, y ese desenlace, oh, el desenlace, rompe cualquier coraza.

Crítica de Onward, de Pixar

Nota: 7 / 10

Para recordar:

La aventura en la que se embarcan los dos hermanos.

El desenlace. Será que estaba muy metida en la historia, pero me pilló de sorpresa.

Para olvidar:

Que los personajes apenas dejan huella. De hecho, han pasado unos tres meses desde que la vi y ya no recordaba sus nombres.