Dos grandes estrellas taquilleras de Hollywood, Jennifer Lawrence y Chris Pratt; un director nominado al Oscar, Morten Tyldum (por Descifrando Enigma);  y una historia que ha figurado en la prestigiosa Blacklist, la lista de los mejores guiones sin producir. Este es el cóctel de Passengers, y con ingredientes así, ¿qué podía salir mal? La cinta de ciencia-ficción nos traslada a la nave Avalon, donde dos pasajeros despiertan 90 años antes de llegar a su destino. La premisa es interesante, pero el desarrollo es tremendamente previsible. Y quizá esa es la razón de que Passengers no haya calado entre la crítica.Sin embargo, a esta que escribe la propuesta de Tyldum le ha ofrecido uno de los ratos de cine más entretenidos de los últimos meses.

“If you live an ordinary life, all you’ll have are ordinary stories”
(Si vives una vida ordinaria, lo único que tienes son historias ordinarias)
Aurora (Jennifer Lawrence)

Soy consciente de que las expectativas pueden haber jugado un papel importante. Es decir, me dispuse a ver Passengers con la convicción de que encontraría una peli mala, con múltiples fallos de guion, que sin embargo me atraparía hasta el final por mera curiosidad. Y lo que en realidad descubrí fue un filme ágil y emocionante que, pese a sus fallos de guion y su, insisto, tremenda previsibilidad, me atrapó hasta el final porque me fue imposible despegar la mirada.

Jennifer Lawrence y Chris Pratt en Passengers

Instinto explorador

Supongo que juega un papel importante el deseo de conocer más sobre esa gran nave espacial-resort que es Avalon, y donde los pasajeros-huéspedes pueden desde jugar un partido de baloncesto hasta degustar una romántica cena en un restaurante oriental. El diseño del espacio, un claro protagonista más de la historia, logró una sorprendente (pero ahora entiendo que merecida) nominación a los últimos Oscar.

El carisma de Chris Pratt y Jennifer Lawrence en el papel de héroes también es una baza a favor de Passengers, aunque, sintiéndolo mucho por Pratt, la facilidad que Jennifer Lawrence tiene para dotar de intensidad a sus personajes deja en evidencia las carencias interpretativas de su partenaire. La compañía de un Michael Sheen que hasta en la piel de un robot se deja notar, también se agradece.

Michael Sheen en Passengers

Y aún así, queremos más

Que este peculiar resort espacial va a derivar en una trampa mortal para sus húespedes, así como que la bonita historia de amor entre los dos protagonistas va a convertirse poco a poco en todo un drama, es lo previsible, y hasta agradecido, en estos casos. Y así, sin pedirle más de lo que puede dar, uno se deja llevar por la acción, los efectos visuales, las sorpresas de última hora y la banda sonora de Thomas Newman (otra afortunada candidata al Oscar) para disfrutar de un rato de cine de ese que sabe mejor con palomitas en la oscuridad.

Y cuando llegan los créditos finales, te has quedado con ganas más. Supongo que, en parte, porque la pregunta que lanza el guion de Jon Spaiths invita a cierta reflexión: si tuvieras que pasar el resto de tu vida solo, o en la compañía de una única persona, ¿qué harías?

Reitero mi comentario del principio, con estos ingredientes, ¿qué podía salir mal en Passengers?

Jennifer Lawrence y Chris Pratt en Passengers


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Su fórmula para entretener: un planteamiento interesante, un desarrollo ágil y el mejor envoltorio posible.

Imaginarse a uno mismo en la nave Avalon.

La banda sonora de Thomas Newman.

Para olvidar:

Que el talento de Jennifer Lawrence ponga en evidencia las carencias interpretativas de Chris Pratt.