Que Vengadores: Endgame iba a batir casi todos los récords para convertirse en una de las películas de culto de la década, era un hecho antes de que se estrenara. Porque se trata del punto y final (o casi) de la saga cinematográfica más taquillera de la historia como la conocemos hasta ahora. Pero para hablar de Endgame, necesitamos hablar antes de su primera parte, Vengadores: Infinity War. Por eso estoy aquí. Emocionante, cargada de acción, con una sorprendente trama dramática, con pequeños toques de humor… Vengadores: Infinity War tiene todo lo que podemos pedir a una película de superhéroes y algo más: es la antesala perfecta a un gran final de fiesta.

The hardest choices require the strongest wills
(Las decisiones más difíciles requieren de las voluntades más fuertes)
Thanos (Josh Brolin)

Creo que no hace falta comentar la trama de Vengadores: Infinity War. Después de varias películas anticipando el enfrentamiento de los Vengadores con el temible Thanos, los héroes de Marvel prácticamente al completo por fin le plantan cara.

Vengadores: Infinity War

En el filme de Anthony y Joe Russo, los Vengadores se dividen en tres grupos principales, cada uno de ellos con una misión concreta. Esta separación de personajes y escenarios era necesaria, y por tanto agradecida, para poder darle protagonismo a tantos personajes sin que ninguno de ellos quedara relegado en exceso a un segundo plano.

Bien es cierto que Bucky Barnes, Groot, Máquina de Guerra e incluso el Capi pasan un poco desapercibidos, pero la sensación final es la de que todos han tenido sus momentos para hacernos vibrar, reír o llorar (sí, llorar).

En este sentido, los responsables de la comedia en el filme son, como no podía ser de otro modo, los Guardianes de la Galaxia. Y a Thor, que se encuentra con ellos, parece que se le pega algo de su sentido del humor, lo que le sienta de maravilla al personaje.

Guardianes de la Galaxia en Vengadores: Infinity War

La historia de amor que no esperabas

En cuanto a la acción y la épica, hay mucha donde elegir. Lo sorprendente de Vengadores: Infinity War es que el foco se dirige hacia la emotividad. Y no me refiero al desenlace, que, dicho sea de paso, tiene la elegancia y la sensación de impotencia de los grandes finales memorables del cine. Hablo de Thanos, la misión que le mueve y su relación con Gamora.

Que la cinta incida en esta compleja relación padre-hija es un acierto tanto para darle peso emocional al gran villano de la función, como para aportarle sentido a la trayectoria de Gamora en la saga (por fin entendemos de dónde viene tanto odio hacia quien la ha criado). Thanos, la sombra que ha estado ahí desde prácticamente el inicio de la saga, no podía limitarse a un mero asesino con ansias de venganza o simplemente de destruir planetas. No, tenía que haber un significado detrás y un lado humano que al mismo tiempo hiciera aún más temible al personaje.

En cuanto al resto, asistimos a la fórmula habitual pero amplificada: batallas en lugares recónditos, heroicidades de último momento, demostraciones de habilidades… La sensación de que se trata del principio del fin está ahí desde los primeros minutos.

En definitiva, Vengadores: Infinity War es todo lo que los amantes del cine de superhéroes pueden esperar de la primera parte de un desenlace espectacular… incluido un cliffhanger de los que dan que hablar.

Vengadores: Infinity War


Nota: 7 / 10

Para recordar:

La trama Thanos-Gamora, sorprendentemente cautivadora.

Que el reencuentro entre los dos líderes de esta historia, Iron Man y Capitán América, se deje para el final.

Para olvidar:

Que nos quedemos con ganas de más Guardianes de la Galaxia.

Que Doctor Strange pierda parte de su chispa enfrente de Tony Stark.