Las luces se apagan y las montañas verdes de Themyscira aparecen en pantalla. En menos de un minuto ya estoy convencida de que ver Wonder Woman 1984 en el cine ha sido una gran idea. Escenario, música, una mujer poderosa que se basta por sí sola, un romance que continúa donde nos dejó con ganas de más… No es la mejor película de superhéroes, ni del año, ni de Wonder Woman, pero merece mucho la pena.

We all have our struggles

diana prince (gal gadot)

Una secuela que hace historia

El estreno de Wonder Woman 1984 puede ser un hecho histórico, y a estas alturas, supongo que todos ya sabéis por qué. La película de la superheroína de DC se ha estrenado de manera simultánea en cines y en HBO Max (sin cobro adicional). Es decir, en el formato tradicional para las grandes producciones de Hollywood, y en la pequeña pantalla que nos ha acompañado, más que nunca, en este último año. La decisión de combinar los dos formatos puede cambiar para siempre la manera de distribuir, y consumir, cine. Y hay quien incluso vaticina que supone el principio del fin de las salas.

Para mí, que vi Wonder Woman 1984 en el cine, el filme de Patty Jenkins me ha recordado que hay experiencias que merecen ser disfrutadas desde la butaca, en oscuridad, con sonido ambiente y en pantalla bien grande. Por eso no creo que las salas vayan a desaparecer, aunque si la decisión tomada por la Warner se convierte en tendencia (es muy probable), quizá sí reduzcan su número (por otra parte, inevitable). Pero seguiremos siendo muchos los que compremos una entrada como si de un gran evento se tratara, ¿verdad?

Wonder Woman 1984

Más Diana, menos Wonder Woman

Para muestra, un botón. Wonder Woman 1984 arranca con una secuencia espectacular ambientada en Themyscira que viene a reclamar, así de primeras, el sentido de una sala de cine. Ese viaje a vista de dron por el paisaje paradisíaco de la isla, ese escenario gigantesco donde transcurre la acción, esa persecución a caballo… Es una gozada. Y con la impresionante banda sonora de Hans Zimmer, mucho más.

A partir de aquí, la trama transcurre por los clásicos derroteros de una película de superhéroes. Pero lo hace, eso sí, con el foco puesto en el lado humano de la protagonista, y no tanto en las escenas de acción. En Wonder Woman 1984 tenemos más Diana (Gal Gadot), y menos Mujer Maravilla. Más escenas emotivas, y menos batallas con mucho efecto de imagen y de sonido.

Gal Gadot y Chris Pine en Kristen Wiig y Gal Gadot en Pedro Pascal en Wonder Woman 1984

A mí, la propuesta, me convence. Cierto es que en la primera Wonder Woman (2017) todo parecía ir más hilado, pero la secuela conserva parte de la frescura de aquella, es divertida y, además, recupera a Steve Trevor (Chris Pine) y presenta a Barbara Minerva (Kristen Wiig), dos grandes aciertos de casting.

Por otra parte, la versión del fin del mundo que ofrece esta película es bastante interesante, y el villano de la función –Max Lord (Pedro Pascal)– no se parece a nada que hayamos visto antes.

Pedro Pascal en Wonder Woman 1984

Conflictos internos

Cuenta Patty Jenkins, que con Wonder Woman 1984 se ha convertido en la cineasta mejor pagada de la industria, que el estudio le permitió crear el final que no pudo tener en Wonder Woman (entonces, no estaban por la labor). Un desenlace más sosegado, menos espectacular, más acorde con la tónica de la película.

Porque de eso se trata, el verdadero conflicto tiene lugar en el interior. Al fin y al cabo, Diana es una diosa, o algo similar, con capacidades extraordinarias, pero también es una mujer obligada a despedirse de todo lo que conoce porque el mundo avanza mientras ella no envejece un solo día. Ni pareja, ni amigos, ni ciudad, ni siquiera trabajo… nada permanece en la vida que ha elegido tener.

Una historia así solo podía ser contada de manera acertada con un grupo de actores con mucho carisma (sobre todo Kristen Wiig, robapantallas). Más aún cuando el guion no es sólido (situaciones que no se explican, falta de ritmo…).

Kristen Wiig y Gal Gadot en Pedro Pascal en Wonder Woman 1984

Con ellos, la música de Hans Zimmer y la emoción de volver a ponerme frente a una pantalla grande, las cosas como son, a mí Wonder Woman 1984 me ha encantado.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Diana Prince y Steve Trevor en el avión.

La música de Hans Zimmer.

La secuencia inicial.

El final del villano.

Kristen Wiig.

Para olvidar:

Que, debido a las críticas no demasiado entusiastas, una posible tercera parte vuelva a caer del lado del espectáculo por el espectáculo.

Que la ambientación en los maravillosos 80 pase más o menos despercibida.