Eddie Murphy protagoniza una de las resurrecciones del año con Yo soy Dolemite, donde despliega su facilidad para transmitir el sinfín de emociones que se esconden bajo una máscara de bufón. Murphy es el alma de la película dirigida por Craig Brewer, y la razón principal para entrar en Netflix a verla, pero Yo soy Dolemite (Dolemite is my name) es mucho más que eso.

Dolemite is my name, and fuckin’ up motherfuckers is my game!

rudy ray moore (eddie murphy)

Aquí en España probablemente fueran pocos los que reconocieran el nombre de Rudy Ray Moore, o su álter ego Dolemite, antes de que se estrenara el filme. En Estados Unidos es conocido como «el padrino del rap», ya que solía construir sus monólogos como poemas rimados cargados de blasfemias y situaciones escandalosas.

Rudy Ray Moore fue comediante, músico, cantante, productor y actor de cine, pero, sobre todo, fue un emprendedor incansable que no esperó a que los sueños llamaran a su puerta, sino que los persiguió hasta que se hicieron realidad.

Yo soy Dolemite

Creó el personaje de Dolemite en los años 70 y, tras varios discos y muchas actuaciones en locales, dio el salto al cine con una película, Dolemite, filmada con recursos limitadísimos, un equipo compuesto por el propio Moore y sus colegas y que a punto estuvo de no estrenarse.

Por eso Yo soy Dolemite es un biopic especial, porque hace realidad un sueño que quizá Moore nunca llegó a atreverse a soñar: que su historia y su película fueran dignas de un guion para otra película. Y una que llegara a millones de personas en todo el mundo. Puede, incluso, que su nombre suene en los próximos premios Oscar -Eddie Murphy podría ser candidato-. De momento, ha sido nominada a dos Globos de Oro.

Risas y emoción

El filme de Craig Brewer es un homenaje emocionante, equilibrado y sobre todo divertido. El rodaje de la película dentro de la película está plagado de gags, y la intervención de un Wesley Snipes histriónico como el director y también actor D’Urville Martin resulta memorable.

Wesley Snipes en Yo soy Dolemite

Pero, al final, los momentos en los que realmente conectamos con la historia son los vividos en soledad por Moore, donde un Eddie Murphy sobresaliente logra mostrarnos que detrás de ese personaje descarado e incansable se esconde también un ser frágil con miedo al fracaso y a lo que piensen los demás.

Yo soy Dolemite es recomendable para los que tienen sueños, los que quieren emprender o los que simplemente quieren disfrutar de un rato agradable con un actor en muy, muy buena forma.

Yo soy Dolemite

Nota: 7 / 10

Para recordar:

La facilidad para transmitir de Eddie Murphy.

La ironía que supone llevar al cine la historia de una película que a punto estuvo de no estrenarse.

El hilarante personaje de Wesley Snipes.

Para olvidar:

Que los monólogos de Rudy Ray Moore no resulten graciosos, ya sea por la época, el contexto, el lugar o por la dificultad de entenderlos en versión original.