Cuando se estrenaba una película de la saga de Harry Potter con argumento confuso, sobredosis de personajes y tramas con escaso desarrollo, siempre podías argumentar que en el libro, que por supuesto era mejor, todo tenía sentido. Pero con Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald (2018), el segundo capítulo de la nueva saga del mundo mágico de J.K. Rowling, esa excusa no vale. Aquí la historia no tiene una novela que la sustente, únicamente un desenlace que cualquiera que haya leído los libros del niño mago ya conoce y que no sucederá hasta dentro de 3 nuevas películas. La trama, las subtramas, la mayoría de los personajes… todo es nuevo, fresco, y sin embargo lo único que genera es confusión.

Es una lástima que tras el buen arranque de la saga que supuso Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016, David Yates), con su sentido del humor, su extravagancia y su exploración de la magia fuera de las fronteras británicas, su secuela, dirigida también por Yates, resulte tan decepcionante. Cierto es que se adentra en una historia con mayor carga dramática y numerosos recovecos, además de más oscura, pero lo hace con tan poca gracia y tanta prisa por situar a todos los personajes en un determinado punto, que la ilusión por asistir a un nuevo episodio de este apasionante universo se desvanece rápido.

Aquí los protagonistas ya no son Newt Scamander ni sus maravillosas bestias -que pasan a mera anécdota-, sino el malvado Gellert Grindelwald y las profecías que apuntan a la existencia de otro mago muy poderoso. De hecho, una tiene la ligera sensación de haberse trasladado por momentos a la -también confusa- Harry Potter y la Orden del Fénix (2007, mismo director), en la que Voldemort buscaba la profecía que revelaba cómo destruir a su enemigo.

También pierden protagonismo, y con él carisma, química e interés, los otros tres miembros del cuarteto principal de la franquicia: las hermanas Goldstein y Jacob. En su lugar, emergen un joven Albus Dumbledore, Leta Lestrange y el hermano de Scamander, Theseus, aciertos todos ellos, pero ¿no serán demasiados personajes para una película de algo más de dos horas? Efectivamente.

Animales fantásticos: los crímenes de Grindenwald

Quien mucho abarca…

En Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald ocurre lo que en muchas otras películas con un reparto numeroso en el que se mezclan caras viejas y nuevas: que apenas hay espacio para desarrollar a cada uno de ellos ni las relaciones que establecen. Esa sensación se acentúa en este caso porque el filme de David Yates es el preludio a la gran batalla que está por llegar. Es decir, seguramente conoceremos más detalles de Nagini, pero ahora no era el momento.

Vale, bien, podemos entenderlo, pero es que las múltiples idas y venidas de los personajes en el argumento y las tramas que no se explican bien hacen del todo una propuesta bastante confusa. Y para llegar, en realidad, a ninguna parte. O, mejor dicho, a un punto de partida similar al que planteaba la precuela.

Animales fantásticos: los crímenes de Grindenwald

Todo irá bien

Seguro que cuando la saga toque a su fin, todo tendrá sentido y cada escena se disfrutará de manera diferente -al fin y al cabo, quien escribe es J.K. Rowling, experta en no dejar cabos sueltos-. Pero hasta entonces Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald sirve de capítulo de relleno, necesario, eso sí, para presentar a los personajes clave de esta historia. Un capítulo de relleno que además sabe a poco porque ni el gran villano de la función, el temido Grindelwald, inspira miedo. O quizá es que el recuerdo del terrorífico Lord Voldemort se mantiene vívido.

Menos mal que, pese a querer abarcar mucho y tropezar, Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald sí acierta en uno de sus pilares fundamentales: el espectáculo visual es el esperado.

Animales fantásticos: los crímenes de Grindenwald


Nota: 5

Para recordar:

La secuencia inicial

La elección de Jude Law para dar vida a Albus Dumbledore

El personaje de Leta Lestrange

La ambientación, como siempre espectacular

Para olvidar:

Lo decepcionante que resulta como secuela de la genial Animales fantásticos y dónde encontrarlos

El argumento es un caos

El cuarteto protagonista ha perdido química e interés

La subtrama de Queenie

Las muchas lagunas de la supuesta gran revelación