Llevaba unos 3 años en mi lista de pendientes. Sabía que Coco (Lee Unkrich y Adrian Molina) era una de las mejores películas animadas de la factoría Pixar, recordaba que recibió numerosos galardones —entre ellos, dos premios Oscar— y cada poco tiempo alguien me la recomendaba. Pero nunca encontraba el momento de sentarme a verla, hasta ahora. Y la espera ha merecido la pena. Porque Coco se ha convertido, con su historia, su colorido y sus personajes, en una de mis cintas de animación preferidas de todos los tiempos.

Remember me, though I have to say goodbye

Héctor

Coco es ingeniosa y profundamente emotiva. Porque se atreve a contar una historia ambientada en el mundo de los muertos y a hablar, en definitiva, de pérdida y olvido, esos dos grandes temas universales que el cine ‘infantil’ casi siempre ha esquivado.

En Coco, Miguel, un niño apasionado de la música que vive en una familia que odia todo lo relacionado con ella, se embarca en un viaje al otro lado para conocer a su gran ídolo. De forma inintencionada, eso sí. La aventura tiene lugar el Día de Muertos en México, una de las mayores fiestas del país que rinde homenaje a quienes ya no están. Pero para honrar a esos seres queridos, hay que recordarlos. Y esa es la piedra angular de la historia: el recuerdo.

Coco

Quizá por eso la película de Unkrich —Toy Story 3, Buscando a Nemo— y Molina se llama Coco, el nombre de la bisabuela con alzheimer que ya apenas habla. Porque ella nos recuerda la importancia de recordar a quienes un día se fueron, de no olvidar quiénes somos, que el tiempo pasa por todos…

Coco supone también un homenaje a la familia y a la cultura mexicana. Sus fiestas, sus iconos, sus maneras de hablar, su música…

Difícil ponerle un pero

Coco, la película, es delicada. Porque aborda el concepto de la muerte y el olvido de forma directa y natural, con mucho colorido, música y humor de por medio, eso sí. Y se convierte así en una estupenda manera de explicar a los más pequeños el significado de la muerte.

En Coco todo encaja. Gracias no solo a un guion sin fisuras, sino también a unos personajes tan bien construidos que se quedan contigo un tiempo después de llegar a los títulos de crédito.

Coco

Espectáculo visual y sonoro

Coco es una explosión de color. Si alguna vez has visto imágenes de la celebración del Día de Muertos en México, entenderás por qué Pixar decidió apostar por esta historia.

El puente de flores de color naranja brillante que cruza ambos mundos, el papel picado del maravilloso prólogo, los edificios de colores que pueblan el mundo de los muertos… son solo algunos ejemplos del luminoso y cuidado trabajo de producción que te hará volver a ver la película.

Coco destila amor por la música. No podía ser de otro modo. El sueño de Miguel es convertirse en músico. Su ídolo fue músico. Su inesperado compañero de aventuras también sabe cantar y tocar la guitarra. La música tiene un efecto poderoso para rememorar y revivir el pasado…

Coco

Han pasado un par de días y aún se me pone la piel de gallina al recordar la sonrisa de Coco, el personaje, en su pequeño destello de lucidez.

Ahora sé una cosa, o soy un poco más consciente de ella: si el mundo se empeña en recomendarte una película de Pixar, no esperes a verla.


Nota: 8 / 10

Para recordar:

El prólogo en papel picado, casi a la altura del de Up

La historia que cuenta y el recuerdo imborrable que deja

Mamá Coco y su «¿papá?». Qué llorera

Remember me

Para olvidar:

Que haya tardado casi 3 años en verla