Existen películas silenciosas, con narración contenida y elegantes planos que te mantienen absorto en la pantalla. Y existen películas ruidosas, con mucho diálogo y ritmo frenético que no te sueltan ni un segundo. Unas y otras pueden resultar cautivadoras. Y unas y otras pueden servir de vehículo a un buen thriller. Pero eso no significa que tanto valgan las unas como las otras. A veces, como ocurre en ‘Blackhat – Amenaza en la Red’, el estilo que mejor sienta no es el elegido.

Michael Mann dirige ‘Blackhat – Amenaza en la Red’ con sobriedad. Encontramos planos detalle muy sugerentes, saltos en el tiempo y en el espacio imperceptibles, pocos diálogos, destellos de acción que llegan por sorpresa… Todo muy correcto, y acertado según para qué gustos, pero a mi juicio profundamente equivocado. Porque una historia de hackers y ataques cibernéticos ya es por sí sola lo bastante conceptual e intangible como para que el estilo de la dirección la haga aún más. Lo cual no sería un gran problema si no fuera porque un filme de más de dos horas de duración tiene que mantenerte atrapado de principio a fin y éste te provoca sonoros bostezos nada más arrancar.

Sin escenas qué expliquen mejor cómo actúan los villanos de la función (los hackers) y qué es lo que persiguen, ni secuencias que hagan mínimamente atractiva la investigación de los héroes (Chris Hemsworth y compañía), ‘Blackhat: Amenaza en la Red’ te condena al aburrimiento. Pero esa es sólo mi opinión.

Chris Hemsworth en Blackhat

Porque he de confesar que no me dispuse a ver el último trabajo de Michael Mann en niveles óptimos de energía, lo que seguramente ha influido en mi reacción negativa, pero también es cierto que una buena película, o al menos una película entretenida, como debería ser cualquier thriller (que, recordamos, es sinónimo de intriga), es capaz de despertar a un muerto, si me permitís la expresión.

El problema no sólo se encuentra en el estilo que elige Michael Mann, que con otra trama hubiera sido brillante, sino también en la historia. La de ‘Blackhat’ es una de esas que parten de un planteamiento complejo para volverse vagas y optar por la salida más fácil: muerte, persecución y huida de la justicia. Una salida que, por cierto, no encaja en absoluto con la trama presuntamente original de hackers investigadores y alianzas entre países rivales; sino más bien con cualquier otra historia de un criminal metido a héroe.

El guión se torna previsible (incluso ridículo, sobre todo en los momentos finales) y le falta emoción. El romance entre los personajes de Chris Hemsworth y Wei Tang no nos dice nada y las salidas dramáticas de ciertos actores nos dejan fríos.

Hay esperanza

Pero, oye, si te apasiona la tecnología ‘Blackhat’ quizás te interese. Al fin y al cabo, los diálogos parecen diseñados exclusivamente para expertos en informática (vale que apostemos por la credibilidad, pero lo primero es la comprensión). E, insisto, el pulso con que Michael Mann rueda acción tiene potencial para cautivarte, solo que esta vez no es la historia adecuada.

 Blackhat: amenaza en la Red


Nota: 4 / 10

Para recordar:

Que Chris Hemsworth tenga carrera (y potencial) más allá de los músculos (y el martillo) de Thor.

Para olvidar:

Qué investigación más sosa.

Por si el vocabulario tecnológico no fuera suficiente, los continuos y repentinos cambios de ubicación te pierden aún más.

Por qué Viola Davis sigue escogiendo personajes secundarios en trabajos tan olvidables?