El género de los superhéroes es, en apariencia, sencillo. Sólo necesitas un personaje carismático que se convierta en héroe salvador, un compañero de armas con gracia, una chica mona que le robe el corazón y un villano que haga temblar hasta a la butacas del cine. Sin embargo, los productores, guionistas y directores a veces deciden no seguir los cánones y resultar tan originales o tan divertidos que se pasan de la raya, y, entonces, la película falla estrepitosamente. Es el caso de The green hornet‘, un superhéroe de segunda que si ya desde el principio no generaba mucha expectación, en el filme dirigido por Michel Gondry no suscita interés alguno.

De hecho, el único personaje atractivo es el de Kato, el ‘sidekick’ del héroe que, en el fondo, es el verdadero protagonista de la historia. En pocas palabras, ‘The green hornet’ carece de emoción, mientras que peca de excesivo humor –tanto que roza el ridículo–, una estética errónea –al héroe que lleva nombre de insecto le pega algo más ‘burtoniano’– y un desacertado casting
–Seth Rogen no tiene madera de superhéroe, lo mires como lo mires–.

Para colmo, esta película se serie B –eso es lo que parece– la dirige un director con tanta inventiva como el francés Michel Gondry, realizador de ‘¡Olvídate de mí!’ o ‘Rebobine, por favor’. Qué desperdicio.


Nota: 4 / 10

Para recordar:

Los primeros acordes que suenan en la película de la banda sonora compuesta por James Newton Howard. 

La escena que se va partiendo en planos, el único momento sorprendente de toda la película. 

Una frase: ‘Deduzco por tu cara de estúpido durante los últimos 5 minutos que has estado intentando resolver el puzzle’ -o algo parecido-. 

Que James Franco haya alcanzado el estatus necesario para protagonizar un cameo.

Para olvidar:

Que en realidad no cuente la historia de un superhéroe, de su ‘sidekick’ o del villano, ¡sino de un coche

Que el Britt Reid de Seth Rogen quiera emular al Tony Stark de Robert Downey. Jr. Sin comentarios. 

Que, como se dice en la propia película, el villano interpretado por Christoph Waltz roce el ridículo en lugar de atemorizar. 

¿Hacía falta que Cameron Díaz diera vida a una mujer tan ‘florero’? ¿No podían haberle dado más chicha a su personaje?