Cada nuevo proyecto del director Christopher Nolan se convierte en un fenómeno que genera muchísima expectación y atrae hordas de fans a los cines. No es para menos. El realizador británico sabe combinar como nadie un guión original con una puesta escena espectacular y un reparto rebosante de talento. El mundo del cine suele destacar su labor como guionista, con libretos que huyen de lo convencional para ofrecernos historias complejas y arriesgadas, una cualidad que se traduce en que sus películas nunca aburren.

Pero en ‘Interstellar Nolan también demuestra que como director es aún más crack que como escritor, capaz de de lograr que en dos horas y media de duración nunca flaquee la emoción o se disipe la intriga. Y, llegado el desenlace, nos regala un momento solemne e hipnótico que, comprendamos o no, tiene la fuerza suficiente para cautivarnos. Y, al salir del cine, volvemos a repetir lo que dijimos tras ver ‘Origen‘ o ‘El caballero oscuro’: Christopher Nolan es un maestro del séptimo arte.

Ni su densa historia, ni su carga filosófica, ni la presentación en pantalla de agujeros negros o quintas dimensiones; a mí lo que más me ha impactado de ‘Interstellar’ es lo bien que se le da hacer cine a Christopher Nolan. O, dicho de otro modo, la habilidad con que potencia la épica de la historia. Me llamó la atención en ‘El caballero oscuro: la leyenda renace‘, que volví a ver sólo un día antes de ‘Interstellar’; y ha vuelto a hacerlo en esta.

Lo que quiero decir es que en películas tan extensas logra mantenernos pegados al asiento de principio a fin mientras la emoción que destila su puesta en escena nos pone la piel de gallina. Y no importa la complejidad del argumento o las inevitables inconsistencias del guión porque el todo es un espectáculo disfrutable con todos los sentidos.

Christopher Nolan con Matthew McConaughey en el set

Un espectáculo que primero se disfruta y luego, ya con calma, se digiere, lo que alarga la vida de la película y la hace aún más memorable.

Hay quien tacha a Nolan de grandilocuente y en cierta manera lo es. Pero ello no debe considerarse un defecto, sino todo lo contrario, porque como convierte esa grandilocuencia en buen cine construye una obra maestra cada pocos años. Y en tiempos de innumerables adaptaciones y segundas partes las obras maestras se agradecen sobremanera.

La búsqueda de otros planetas ya se ha explorado en el cine, pero nunca de esta forma

Una historia dramática

‘Interstellar’ presenta un mundo al bordo del Apocalipsis porque los recursos de la Tierra se están agotando. En ese contexto, un grupo de exploradores se aventura al espacio exterior para intentar localizar un planeta habitable donde la humanidad pueda empezar de nuevo.

Aquí entran en escena leyes de física cuántica y teorías espaciales que tras el estreno de la película han llenado páginas y páginas de discusiones sobre su veracidad. Independientemente de que agraden o enfurezcan a los expertos en la materia, para el espectador común aportan complejidad a la trama pero sin ralentizar la acción.

La representación fílmica de un agujero negro

Matthew McConaughey da vida a Cooper, el piloto de la expedición, un hombre de familia que ha dejado atrás a sus dos hijos con la convicción de que si tiene éxito podrá garantizarles un futuro. La relación entre Cooper y su hija pequeña Murph es el pilar que mueve la trama.

A Nolan no le importan tanto las complicaciones que los astronautas encuentran en los distintos planetas que visitan como el drama interior que afronta Cooper, arrepentido por haber abandonado a su familia, así como la espera interminable de Murph, que vive el paso de los años en la Tierra sin noticias de su padre pero con la esperanza (es lo último que se pierde) de que algún día regresará.

Así, el drama se impone al espectáculo y lo que podía haber sido un mero espectáculo de ciencia-ficción es, en realidad, un filme cargado de drama y emoción.

Cooper y sus hijos, la tragedia de una familia

Los mejores, a las órdenes de Nolan

A ello contribuye el impecable trabajo de los actores, liderados por un Matthew McConaughey explotando al máximo su recién descubierto talento dramático y con dos actrices, Anne Hathaway y Jessica Chastain, que se ganan rápidamente la empatía del público.

También, cómo no, participa Michael Caine, con un breve pero decisivo papel en la que es su sexta colaboración con Christopher Nolan.Y la pequeña Mackenzie Foy, vista en la saga ‘Crepúsculo’, deja claro que es un nombre a tener en cuenta.

Anne Hathaway vuelve a interpretar un personaje sensible para cautivar al público

Fascinante

Cuando digo que Nolan sabe crear épica debería matizar que lo consigue porque cuenta con la ayuda esencial de al menos un colaborador. Y ese es el músico Hans Zimmer, que crea una partitura impecable para el filme de las que se te meten en la cabeza y no desaparecen hasta que liberas la tensión en la que te ha sumido la cinta.

La música, los efectos visuales, el acertado montaje entre las dos tramas (por un lado, la expedición y, por el otro, los esfuerzos de Murph en la Tierra por hallar la manera de que la aventura sirva para algo y los humanos puedan abandonar el planeta), la inhospitalidad de los mundos que visitan los héroes y las sorpresas del guión contribuyen a crear un todo fascinante e hipnótico.

Habrá a quien ‘Interstellar’ no satisfaga pero que seguro que a muchos enamora. Es una película de las que piden a gritos segundos visionados y hacen que el esfuerzo de ir al cine (hoy en día es un esfuerzo) haya merecido la pena.

Jessica Chastain en Interstellar


Nota: 8 / 10

Para recordar:

Que Christopher Nolan nos mantenga hipnotizados durante casi 3 horas.

La fuerza dramática de la banda sonora de Hans Zimmer.

Matthew McConaughey, Anne Hathaway y, en menor medida, Jessica Chastain.

El prometedor talento de Mackenzie Foy.

Los robots. ¿Quién no querría uno?

Para olvidar:

Que la trama en la Tierra chirríe, desfallezca y lo notemos.