Into the woods‘ es un musical raro, raro. Si no conoces de antemano la obra teatral que adapta, como es mi caso, seguro que te sorprenderán los extraños derroteros que toman los acontecimientos, con situaciones violentas y otras de dudosa moralidad que no casan con la puesta en escena tan ‘Disney’ de una película que recupera algunos de los personajes más conocidos de los cuentos infantiles para contar… contar… ¿qué es exactamente lo que cuenta ‘Into the woods’? La dificultad de responder a esta sencilla pregunta demuestra la confusión que produce el filme de Rob Marshall. Quizás en un escenario de teatro, donde la representación en vivo hace creíbles las situaciones inverosímiles y los desenlaces precipitados, la obra resulte convincente. Los números musicales, al menos, sí aciertan. Pero el todo me parece, sinceramente, la primera pérdida de tiempo de este 2015.

Caperucita Roja en Into the woods

Lo cierto es qué tenía muchas esperanzas puestas en ‘Into the woods’. Esperanzas de toparme con uno de esos relatos que combinan fantasía, música y humor inofensivo que hacen de una tarde de tormenta una tarde deliciosa. Esperanzas nacidas tras ver las primeras imágenes oficiales con esa estética de cuento, leer las predicciones de los gurús de Hollywood que, hace tiempo, consideraban que la película era una fuerte candidata a los premios Óscar y descubrir, ya en enero, que Meryl Streep recibía una nueva nominación al galardón de la Academia por interpretar a la bruja de esta historia.

Sin embargo, y a pesar de que la película de Rob Marshall arranca con un prólogo potente que despierta el interés del espectador y demuestra que las estrellas del reparto efectivamente saben cantar (un requerimiento básico que no obstante algunos proyectos olvidan), ‘Into the woods’ fracasa en el intento por convencernos de su versión oscura de los cuentos de hadas.

Emily Blunt en Into the woods

Se supone que el musical que adapta, y por lo tanto la película, habla del doloroso camino a la madurez dándole una vuelta de tuerca a los personajes de cuento, vuelta de tuerca que, por cierto, comienza a estar desgastada.

Pero esa revisión del relato clásico no queda clara hasta el final del segundo acto y, para entonces, la película ya nos ha engañado haciéndonos creer que simplemente estábamos viento un cuento infantil que suma muchos otros cuentos.

En otras palabras, el sentido de ‘Into the woods’ no va acorde con la puesta en escena. Hasta que no llegamos al segundo acto, desconocemos hacia dónde quiere el autor. Y cuando lo descubrimos, nos pilla tan de improviso que no nos interesa.

Chris Pine en Into the woods

Una adaptación pobre

El problema no está en las sorpresas, por supuesto, sino en la manera precipitada de presentarlas, en la pasmosa facilidad con que se resuelven los problemas, en las entradas y salidas repentinas de personajes e incluso en la sensación de que necesitábamos ver más de lo que nos enseña Rob Marshall.

Al fin y al cabo, la magia de adaptar una obra cualquiera al cine es que puedes recrear las escenas que esa obra no contiene pero que contextualizan, hacer añadidos, y de esta manera darle más profundidad a la historia.

Pero, si como es el caso, el director prefiere que pasen cosas a que tengan sentido, el resultado es lo que vemos: un filme que se delata a sí mismo porque deja bien claro que fue concebido para tener lugar en un escenario teatral y no en un plató de cine.

Rapunzel en Into the woods

Pero un reparto acertado

Al final, lo mejor es prescindir de los detalles (aunque sean los responsables de hacer una película memorable) y dejarse llevar por la música, el ambiente misterioso que emana de ese bosque y la actuación del elenco. Ahí sí que se disfruta ‘Into the woods’.

Desde Meryl Streep explotando su vis cómica en la piel de la bruja (pero no lo suficiente para que su decimonovena candidatura al Óscar nos parezca merecida), hasta el descubrimiento de James Corden como actor principal, pasando por la capacidad que sigue manifestando Emily Blunt para comerse la pantalla. También Anna Kendrick, el joven Daniel Huttlestone o Chris Pine hacen un buen trabajo. Los actores son, sin duda, lo mejor de esta película.

La música tampoco está mal, pero presenta dos inconvenientes para que sigamos tarareándola una vez hayamos acabado de ver ‘Into the woods’: uno, se trata de temas muy poco conocidos; y dos, contiene demasiado pasaje hablado.

El resultado es que uno llega al final de la película con más o menos interés, pero en cuanto arrancan los títulos de crédito se olvida de ella, puede que durante mucho tiempo.

  • Actualizado: después de disfrutar como una enana con una versión del musical original que circula en YouTube, me doy cuenta que el problema de esta película está en la adaptación.

Anna Kendrick en Into the woods


Nota: 4 / 10

Para recordar:

El casting.

La solvencia y las habilidades para el canto de Emily Blunt.

El diseño de vestuario de la gran Colleen Atwood.

Para olvidar:

Que la película quite las ganas de querer ver el musical.

¿Qué pintan Rapunzel y su príncipe en la historia?