No será una gran película, pero La saga Crepúsculo: Amanecer‘ es coherente. Si la novela de Stephenie Meyer narraba una boda y un embarazo sin intención alguna de provocar interés -a esas alturas ya no lo necesitaba-, la película que la adapta sigue la misma línea. Bill Condon dirige la cuarta entrega de la saga con fidelidad absoluta a la obra, sin pretensiones de disfrazarla de película de terror adolescente o tragedia romántica, como sí intentaron sus predecesores. Sencillamente, en ‘La saga Crepúsculo: Amanecer’, Condon cuenta una boda y un embarazo. Cierto, sí, con vampiros y hombres lobo de por miedo, pero para lo que sirven a la historia, lo mismo da.

Estamos, pues, ante un insulso melodrama para adolescentes enamoradizos con mensaje moralista incluido: el sexo es malo. ¿Por qué, si no, la heroína engendra un mostruo asesino tras haberse entregado a sus deseos sexuales? Para colmo, el pequeño monstruito a punto está de desencadenar una guerra y un par de suicidios… como para no optar por habitaciones separadas la próxima vez.

La saga Crepúsculo: Amanecer

Dejando a un lado este pequeño, que no insignificante, detalle, ‘La saga Crepúsculo: Amanecer’ avanza con lentitud, deteniéndose en expresiones inexpresivas y diálogos sin chispa, y regalando de vez en cuando algún gesto entre la pareja protagonista de esos que hacen silbar al público en la sala. En general, Bill Condon hace un buen trabajo, precisamente porque, como mencioné al principio, se muestra coherente con lo que quiere contar desde el arranque del filme, que consiste en una invitación de boda y unos zapatos de novia -eso lo dice todo-.

Eso sí, las interpretaciones de los actores de la saga han mejorado ligeramente con respecto a los títulos anteriores. Aunque Robert Pattinson y Kristen Stewart sigan creyendo que resultar expresivo equivale a poner cara de repulsión, y Taylor Lautner continúe optando por quitarse la camiseta en lugar de decir algo ingenioso, a mí, en general, me han convencido. O quizás es que me he acostumbrado a ellos. De cualquier manera, el mejor actor de la saga es Billy Burke.


Nota: 4 / 10

Para recordar:

Los discursos de la boda. 

Los zapatos de novia de Bella (es mi ‘lado Carrie Bradshaw’ quien habla). 

Que se le de un pelín más de protagonismo a otro personaje que no sea Bella, Edward o Jacob, y que es igual, o más, interesante: la ‘lobezna’ Leah Clearwater.

Para olvidar:

La expresión de angustia de los novios durante la boda: pues menos mal que quieren casarse… 

Momentos ridículos como la depilación pre-noche luna de miel o que un vampiro súperpoderoso recurra a Google para averiguar más sobre otro ser ‘maligno’. 

La trama de los hombres lobo, que no llega a interesar lo suficiente como para que el espectador recuerde que también salían unos licántropos en la película.