Maggie Smith es una de las mejores actrices vivas. Eso pocos lo pondrán en duda. Pero a diferencia de otros iconos de la interpretación como Meryl Streep o Kate Winslet, a la británica le ha llegado el reconocimiento unánime de varias generaciones cuando ya contaba con edad para pedir la jubilación. Antes, sí, Maggie Smith era una grandísima actriz ganadora de dos Óscar y nominada a otros cuatro (además de un Tony y un Emmy -la triple Corona-), pero fue su personaje de la profesora McGonagall en la saga de Harry Potter la que hizo que hasta los más jóvenes se quedaran con su nombre. Desde entonces, la intérprete no ha parado de deslumbrarnos con cada nueva interpretación: ‘Downton Abbey’, ‘El exótico Hotel Marigold‘, ‘The lady in the van‘… 

Es este último filme, dirigido por Nicholas Hytner y, por cierto, estrenado en España con medio año de retraso, el que la ha vuelto a acercar a algunos de los galardones más prestigiosos de la industria. Porque en la piel de esta anciana que vive en una furgoneta Maggie Smith ha explotado al máximo la acidez y el carácter gruñón que con el tiempo se ha convertido en su seña de identidad.

“Mary, as you call her, is a bigoted, blinkered, cantankerous, devious, unforgiving, self-serving, rank, rude, car-mad cow”
(Mary, como la llamas, es una cerda loca por los coches intolerante, estrecha de miras, cascarrabias, retorcida, cruel, interesada, fétida y maleducada)
Alan Bennett (Alex Jennings)

Creo que con este breve párrafo introductorio dejo bien claro que Maggie Smith es la razón primordial para ver ‘The lady in the van’. Su Mary Shepherd, o Margaret, o como quiera que en realidad se llame el personaje, resulta tan extravagante, adorable e irritante, todo al mismo tiempo, que es imposible no cogerle cierto cariño. Tal y como le ocurre al otro protagonista de la historia, el escritor Alan Bennett a quien da vida Alex Jennings, un dramaturgo soltero que se siente tan inspirado por la anciana sin techo que le permite instalarse en la entrada de su casa durante… ¡más de una década!

Antes de seguir, hay que explicar que esta es una historia real, en su mayor parte. Alan Bennett es un escritor que existe en la realidad, la mujer de la furgoneta vivió y esa casa y esa calle donde transcurre la acción son el lugar exacto donde sucedieron los hechos. Para darle aún más verosimilitud al relato, el propio Bennett, quien por supuesto firma el guion, se permite un cameo.

El actor Alex Jennings y el auténtico Alan Bennett en un momento del rodaje

Conociendo el origen de la historia, lo cierto es que resulta sorprendente que una anciana aparcara su furgoneta y viviera en ella durante tantos años a escasos junto a la puerta de otra persona, cuando la mujer no destacaba precisamente ni por su amabilidad ni por su agradecimiento.

‘The lady in the van’ habla de esta mujer y del enigma que representa: quién es, de dónde viene, por qué se entrega a la oración con tanta vehemencia… Alan Bennett, como buen narrador de historias en busca perpetua del relato perfecto, se debate entre su solidaridad con la anciana y el deseo de escribir sobre ella.  Cómo se traslada ese conflicto a la pantalla aporta el toque ingenioso (previsible viniendo de Bennett) a una comedia que destaca por su armoniosa combinación de momentos dulces y agrios.Al fin y al cabo, ‘The lady in the van’, por extravagantemente divertida que resulte, cuenta el triste destino de una mujer que vive alejada del mundo en una furgoneta mugrienta.

Pero la protagonista de la trama no es tanto la anciana Miss Shepherd como la extraña relación que establece con su vecino, Alan Bennett. Se trata de dos personalidades opuestas que intentan encontrar el equilibrio para convivir.

En resumen, el filme de Nicholas Hytner ofrece exactamente lo que anuncia: una brillante actriz en el papel idóneo, un compañero de aventuras a la altura, drama, humor y la textura inconfundible que tiene el cine costumbrista británico.

Maggie Smith en The lady in the van

Nota: 6 / 10

Para recordar:

Una nueva clase magistral de dame Maggie Smith

El juego que propone el guión

Para olvidar:

El sinsentido del personaje de Jim Broadbent y la elección tan oportuna para su revelación

Que no ahonde más en los secretos de miss Shepherd