Marte (The Martian)‘ se ha estrenado en cines con un potente efecto conciliador. Por una parte, el filme de Ridley Scott ha servido para que el público que no puede evitar bostezos al ver las últimas películas del realizador norteamericano (‘Exodus‘, ‘Prometheus‘, ‘Robin Hood…) vuelva a reivindicar su nombre como uno de los más relevantes, y eficientes, directores de entre los veteranos de las cámaras. Y, por el otro, la odisea de un solo astronauta en un planeta inhóspito ha reconciliado a la ciencia-ficción con los espectadores que buscaban más hechos y menos misticismo allá por el estreno de ‘Interstellar‘ (Christopher Nolan), hace ahora un año.

En este sentido, y ya que estamos en épocas de viajes espaciales en el cine, ‘Marte’ se parece más a ‘Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) que a la cinta de Nolan, aunque pese a contar también la historia de supervivencia de un único hombre no duda en llenar el metraje con numerosos personajes secundarios. En realidad, la película de Scott también recuerda a ‘Armageddon (Michael Bay, 1998), por seguir con las comparaciones del género, sólo que el argumento despierta aquí más interés, las interpretaciones convencen más y los efectos especiales sirven a la historia y no al revés.

Con todo, ‘Marte’ es, para algunos, la película del año, la ‘feel good movie’ del momento que hay quien aventura que podría hacerse con más de un Oscar (y de los importantes) el próximo mes de febrero. Quizás la razón de tanto (e inesperado) éxito haya que buscarla en que ‘Marte’ bebe de muchas fuentes para quedarse con lo mejor de cada una y desechar aquello que en el origen creaba polémica pero que, sin embargo, es lo que marcaba la diferencia (no podría entenderse ‘Interstellar’ sin su secuencia en la quinta dimensión o ‘Gravity’ sin la sensación de claustrofobia).

Así pues, ‘Marte’ es como el alumno aplicado de la ciencia-ficción espacial que saca buenas notas porque se sabe la lección de memoria pero que no logra sorprender porque su discurso no aporta nada nuevo o diferente.

Matt Damon en Marte

Nada sobra, pero algo falta

Dicho de otro modo, el filme de Ridley Scott es entretenidísimo (sus 144 minutos pasan volando), emotivo, trepidante y divertido a partes iguales (he ahí la receta para gustar a todos por igual), la factura técnica es impecable y, su mensaje, vitalista (clave para salir del cine con una sonrisa). Pero carece de ese ingrediente secreto, y distinto en cada caso, que hace de una película una genialidad inolvidable.

Todo lo dicho hasta ahora convencerá, probablemente, a los espectadores más exigentes que acuden al cine siempre ávidos de descubrir una nueva película de culto. Al resto podrá parecerles producto de mi (inevitable) manía de quejarme por quejarme, porque, al fin y al cabo, ‘Marte’ es una buena película y poco se puede decir contra ella.

Matt Damon en Marte

Supervivencia a base de ciencia

El filme cuenta la historia del astronauta Mark Watney y de cómo debe sobrevivir en Marte cuando sus compañeros de expedición le dan por muerto y le abandonan en el planeta rojo. Las claves de la supervivencia pasan por conseguir agua, comida y contactar con la NASA para que allá lejos en la Tierra se den cuenta de que hay un ser humano completamente solo a millones de kilómetros y le proporcionen ayuda.

Enseguida, la película se centra en revelarnos cómo Watney sobrevive pese a todo pronóstico echando mano de sus conocimientos sobre ciencia. Aquí no hay ni seres extraños, ni catástrofes de proporciones bíblicas ni revelaciones místicas para hacer avanzar el argumento; únicamente el acierto y el error de un científico en Marte.

Matt Damon en Marte

Atrapa con facilidad

Ese manual de supervivencia que Watney va desarrollando paso a paso, con sorprendentes dosis de credibilidad, se complementa con las acciones que la Nasa lleva a cabo en la Tierra para traer de vuelta a su astronauta. Las dos tramas resultan apasionantes (aunque la multitud de personajes en casa añade cierta confusión al cóctel) y por eso la película mantiene el interés en todo momento estemos en el planeta rojo o en el azul.

‘Marte’ es también un nuevo vehículo de lucimiento personal para el actor Matt Damon, que realiza un trabajo espléndido. Quizás peca de excesivo optimismo al tiempo que echamos en falta algún vínculo personal que haga más trágica su estadía en otro planeta, pero en general su Mark Watney nos cae bien. Y Damon es un actor con la suficiente fuerza de presencia como para darle vida sin que añoremos más personajes con los que pueda interactuar.

Marte, de Ridley Scott

Kristen Wiig, Chiwetel Ejiofor y Jeff Daniels dan vida a algunos de los miembros de la NASA que intentan ayudar a Whatney

La fórmula del éxito

El resto… buen trabajo. Secundarios solventes (Jessica Chastain es el nuevo icono de la ciencia-ficción espacial), música efectista, fotografía espectacular (indispensable en una película de este tipo) y montaje ágil que provoca que, como comentaba más arriba, los 144 minutos de metraje vuelen.

Definitivamente ‘Marte’ es una gran película y la cinta de ciencia-ficción que no debemos perdernos este año. Pero lo que es mejor, al seguir una fórmula fiable para dar buenos resultados, es una película que envejecerá muy bien. Ya me diréis en unos años si cuando emitan ‘Marte’ en cualquier cadena de televisión querréis cambiar de canal, pero creo que no será el caso.

Hoy en día es otra historia. ‘Marte (The Martian)’ gusta y mucho, pero para considerarla una maravilla del cine de 2015 falta ese ingrediente secreto que sólo se sabe cuál es cuando se encuentra.

Marte, de Ridley Scott

La tripulación del Ares III: Damon, Jessica Chastain, Sebastian Stan, Kate Mara y Aksel Hennie (además de Michael Peña, que no sale en la imagen)


Nota: 8 / 10

Para recordar:

La sensación final de haber visto una fantástica obra de entretenimiento.

Te atrapa de principio a fin.

La solvencia de Matt Damon.

El regreso triunfal de Ridley Scott a la senda del buen cine.

Los gags, relacionados sobre todo con la manera de cultivar del astronauta…

Para olvidar:

Que no ponga la piel de gallina.

Nos hubiera gustado conocer mejor a los tripulantes de la Hermes.