La primera entrega de cualquier saga tiene una ventaja sobre el resto: es la encargada de presentar a los personajes, una acción que, con mínimo esfuerzo, puede quedar muy resultona y enganchar a los espectadores. La tercera, en el caso de una trilogía, destaca porque cierra la historia y suele emplear épica, drama y muchos fuegos artificiales. La dificultad reside, entonces, en el segundo capítulo. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas y no es cierto, pero sí deben superar los logros conseguidos por sus predecesoras y ello es tarea complicada. Le ocurre a Star Trek: En la oscuridad, que a pesar de contar con un villano envidiable, Benedict Cumberbatch, y la posibilidad de explorar nuevos mundos, no consigue alcanzar los niveles de satisfacción, interés y sorpresa que alcanzó la primera parte.

En este blog llevo meses hablando de ‘Star Trek: En la oscuridad’. Lo hago por dos razones principales: una, porque me encantó la película ‘Star Trek’, como comenté en mi crítica para Spoiler, que, además, fue mi primera toma de contacto con el universo trekkie; y dos, por la predilección que siento hacia Benedict Cumberbatch, el villano de turno.

Por eso, querido lector, quizás notes un ligero tono de decepción en este comentario. Pero quiero advertirte de que no se debe a que ‘Star Trek: En la oscuridad’ sea una mala película, ni muchísimo menos, sino a que había puesto muchas, muchas esperanzas en su secuela. Y las expectativas no se han cumplido del todo.

Star Trek: En la oscuridad

¿Qué falta?

La segunda ‘Star Trek’ que dirige J. J. Abrams es, al igual que la primera, divertida, frenética, vistosa (maravillosa la escena inicial), cargada de acción y adrenalina y con personajes bien construidos e interpretados. Sin embargo, resulta más confusa, y eso que su predecesora manejaba viajes en el tiempo y ésta no. Pero sobre todo le falta algo. ¿Más drama? ¿Más humor? No estoy segura.

Sé que no me ha mantenido pegada a la silla durante todo su metraje; que he echado de menos más interacción entre todos los tripulantes principales; que el personaje de Benedict Cumberbatch ha entrado en escena con fuerza para al final dejarnos a medias; que el añadido de Carol a la Enterprise canta a futuro e innecesario interés amoroso para Kirk (el verdadero amor del capitán es su nave); y que la trama deja algunas preguntas sin resolver.

Star Trek: En la oscuridad

Abrams se siente cómodo

Por otra parte, la acción y la épica se perciben en prácticamente cada secuencia. Y J. J. Abrams demuestra que ha hecho del universo trekkie un cómodo lugar donde dedicarse a lo que mejor sabe: dirigir a actores y entretener. Incluso sus habituales reflejos en los planos lucen mejor que nunca en la Enterprise.

Con todo, ‘Star Trek: En la oscuridad’ es una película recomendable para los seguidores de la saga o quienes disfrutaran con su predecesora, no para los espectadores aún vírgenes en el saludo vulcaniano. Estos pueden perderse en el argumento y no disfrutar de una aventura espacial con adrenalina, drama, colorido e incluso mensaje.

Quizás puedan reengancharse en la tercera entrega porque, esa sí, promete una épica batalla final de las que se recuerdan durante años.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Benedict Cumberbatch, el villano más temible, poderoso y misterioso que puedas encontrar en la galaxia. Basta con mirarle para saberlo.

Para olvidar:

El gratuito momento de ‘chica en ropa interior’.

Su abrupto final.