Perdonadme si se me escapa alguna falta de ortografía pero no puedo evitar aporrear el teclado con más rapidez de la acostumbrada después de haber visto Whiplash, sobre todo su frenética secuencia final. El largometraje de Damien Chazelle es una de las cintas con más ritmo de las vistas en el último medio año. Vibrante, intensa y ligeramente perturbadora, la película habla de la ambición sin límites y las consecuencias, para bien y para mal, que ello acarrea. Su protagonista es un joven aprendiz de batería que quiere convertirse en leyenda de la música y que vivirá su prueba de fuego cuando trabaje a las órdenes del profesor más estricto, temperamental y violento que te puedas imaginar. Su relación, y por ende la película, supone un torbellino de emoción y música que va camino de convertirse en una de las cintas de culto de esta década.

En ‘Whiplash’, aunque a simple vista pueda parecer lo contrario, no existen los héroes ni los villanos. Damien Chazelle, que también firma el guión (el filme adapta su propio cortometraje), no quiere contarnos la historia de un alumno que sufre el acoso de su profesor, donde el alumno es el bueno de la película y el docente el villano que merece una lección.

Todo lo contrario. Porque el profesor que interpreta J.K. Simmons, intimidatorio desde el mismo instante en que aparece en pantalla, presiona al joven músico hasta el límite pero también saca lo mejor de su potencial como baterista. Y al alumno no le importa el estrés, el cansancio o incluso la sangre que mana de sus manos porque cree que sólo así, siguiendo las directrices de Fletcher, puede convertirse en el mejor músico del mundo como anhela.

Miles Teller pudo encarnar a Andrew porque tocaba la batería desde los 15 años

 

No te suelta

La ambición es el principal tema que aborda ‘Whiplash’. El esfuerzo que requiere lograr un objetivo; los distintos y discutibles métodos que ayudan a alcanzar esa meta (para Fletcher lo peor que se le puede decir a un músico es ‘buen trabajo’); y la soledad de quien se acerca a ella. El guión de Chazelle -definitivamente lo mejor de la cinta por encima, incluso, de la soberbia actuación de Simmons- explora esas cuestiones con inteligencia y sin que el ritmo decaiga en ningún momento.

Al final, ‘Whiplash’ atrapa desde su breve pero eficientísima escena inicial que sirve de precisa carta de presentación de lo que vendrá después; y no te suelta hasta el fundido a negro que cierra una maravillosa secuencia final. Entre medias, el espectador puede sentirse abrumado por la violencia física y mental que acompañan las clases del profesor Fletcher, también encantado con la música (o no porque el jazz no sea lo suyo), pero, lo más importante, nunca caerá en el aburrimiento o sentirá que a ‘Whiplash’ le falta algo.

La película puede resultar tan agotadora, en el buen sentido, como las clases del profesor Fletcher

 

Multipremiada porque lo vale

La expectación que ha suscitado ‘Whiplash’ desde su estreno en el festival de Sundance, donde obtuvo el premio del jurado, se ha disparado como la espuma en las últimas semanas, porque el nombre de J.K. Simmons ha sido una constante en las nominaciones a los premios del cine que han ido anunciado distintos colectivos. Al resto de la película tampoco le ha ido nada mal y, de hecho, la cinta opta a 5 Óscar, incluidos el de mejor película y mejor guión adaptado (aparte, por supuesto, de la estatuilla que Simmons ganará seguro como mejor actor de reparto).

Son muchos premios para un filme de bajo presupuesto que se rodó en sólo 19 días y que supone el segundo largometraje de un director desconocido que acaba de cumplir 30 años. Pero es que ‘Whiplash’ es una genialidad artística lo mires por donde lo mires. Ofrece un brillante ejercicio de estilo, una lección magistral de interpretación (J.K. Simmons desprende intensidad desde el primer minuto y Miles Teller es pura emoción) y una historia diferente que nos ganará el corazón con su música, sus giros, lo que se oye y también lo que no se dice.

Puede que Andrew nunca llegue a convertirse en la leyenda de la batería que aspira ser, pero es seguro que ‘Whiplash’ ya ocupa un lugar en la historia del cine de este siglo.

J.K.Simmons vive el momento cumbre de su carrera

 


Nota: 8 / 10

Para recordar:

El duelo interpretativo entre J.K. Simmons y Miles Teller.

El magnífico guión.

Dos secuencias: las prisas por llegar a tiempo al concierto y el acto de rebeldía final.

La dirección de Chazelle, que consigue hacer inolvidable un solo de batería de 9 minutos de duración.

Para olvidar:

Que el jazz pueda alejar a espectadores intransigentes.