Esta es la historia de un detective negro que se infiltra en el Ku Klux Klan a finales de los 70. Tal cual. Con esta premisa, y un tráiler que deja con ganas de más, resulta difícil resistirse a Infiltrado en el KKKlan (2018). Más aún cuando detrás de la cámara se sienta un talento reconocido como es Spike Lee y cuando la película compite por 6 premios Oscar, incluido el de mejor largometraje. El problema llega, como siempre, cuando las expectativas no se cumplen. Al menos, no del todo. Porque Infiltrado en el KKKlan es sorprendente, divertida, intensa y consciente del papel que juega en una sociedad todavía racista – y con Donald Trump de presidente -, pero también es una película que te pide paciencia, y de eso no siempre tenemos.

God bless white America
(Que Dios bendiga la América blanca)
Ron Stallworth (John David Washington)

Para disfrutar de Infiltrado en el KKKlan hace falta atención. No para seguir la historia – la premisa es bien sencilla – sino para fijarnos en cada detalle, en cada guiño, en sus diálogos, su música, su ambientación… y también para sentarnos ante una larga secuencia tras otra sin tener la tentación de dejarlo para otro día.

No es esta otra película más sobre racismo, aunque sí una que aterra bastante por sus analogías – intencionadas – con el momento actual. Y, de paso, una crítica a una cinta que sí ha pasado a la historia por su contenido racista: El nacimiento de una nación (1915).

Inverosímil, pero eso es lo de menos

Además, para sumergirse en la historia real (sí, real) de Ron Stallworth, el policía negro que se infiltró en la organización supremacista blanca más temida de la época, es necesario un poquito de fe. Porque lo cierto es que esta cinta, que adapta las memorias de Stallworth, no consigue que su llamativa historia parezca verosímil, sino más bien lo contrario.

Aún así, Infiltrado en el KKKlan cuenta con algunas secuencias potentes en varios niveles – argumental, de imagen y como crítica social – que compensan el exceso de metraje en otras – ¿soy yo o hay momentos que parecen no tener fin? – y una cierta sensación de desencanto cuando llega el desenlace.

Infiltrado en el KKKlan

John David Washington demuestra que lleva en los genes el talento de su padre (Denzel Washington) al dotar de tanto carisma a Ron Stallworth, mientras que Adam Driver se consolida como uno de los actores secundarios de moda con la versión blanca del propio Stallworth (el que acude a las reuniones con el KKK).

Por su parte, Spike Lee convierte una historia extravagante en una película muy personal, una cinta que, en manos de otro, podría haber pasado totalmente desapercibida. Quizá es por eso que Lee es uno de los realizadores mejor considerados de los últimos años, aunque nunca hasta ahora haya sido nominado al Oscar como mejor director.

Llegados a este punto, no es que Infiltrado en el KKKlan me haya gustado menos de lo que esperaba, es que quizá necesito verla una vez más.

Topher Grace en Infiltrados en el KKKlan


Nota: 6 / 10

Para recordar:

John David Washington

La selección musical

Los guiños a la situación presente en Estados Unidos

Para olvidar:

Que dos policías se hagan pasar por la misma persona (uno al teléfono, otro en el cara a cara) no deja de resultar chirriante, así como el encargo que recibe Ron Stallworth hacia el final de la película

¿Soy la única a la que le sobran minutos en las secuencias de los discursos?