Mank no es tanto la historia detrás de la concepción de Ciudadano Kane (1941), la considerada por muchos mejor película de la historia, como la radiografía de un personaje fascinante. Aunque, en realidad, no es tanto el perfil de Herman J. Mankiewicz como un homenaje al Hollywood de los años 30. En cualquier caso, es deliciosa.

You cannot capture a man’s entire life in two hours. All you can hope is to leave the impression of one.

MANK (GARY OLDMAN)

Mank (2020) tiene mucho de especial. En primer lugar, se trata de la primera película en blanco y negro de David Fincher, que además adapta un guion de su padre, ya fallecido. Por otra parte, rinde homenaje a la meca del cine en su año más duro, y no faltan ni secuencias de rodajes, ni entre decorados, ni la aparición de nombres pesados de la industria, ni la sombra de la gran Ciudadano Kane que ha pasado a la historia como el mejor filme jamás rodado.

Con todo esto, y gracias al buen hacer de Fincher, el equipo técnico y un Gary Oldman que es como el buen vino (mejora con los años), Mank es una película con sustancia, con mucha sustancia. Y ese es también el problema, porque la trama es difícil de seguir.

Gary Oldman en Mank

Hay mucho personaje, mucho nombre, mucho viaje atrás y hacia delante, y mucha mención a un contexto lejano en el tiempo y en el espacio.

Habrá quien no ponga objeción, sobre todo porque de Ciudadano Kane se dijo lo mismo en su día -–la propia Mank hace mención a ello, a que era ‘complicada’–. Y, por eso, el guion se puede entender como homenaje al filme de Orson Welles. Un homenaje que, por cierto, también se aprecia en los encuadres, la imagen, el sonido y la factura técnica en general.

Pero, premeditados o no, los giros de la trama no ayudan a que Mank deje esa sensación de obra maestra que muchos críticos esperaban de ella. Tampoco el hecho de que no esté del todo claro qué se quiere contar, ni siquiera pasado el desenlace.

Mank

Una película sobre las películas

La película parte del momento en que Herman J. Mankiewicz, más conocido como Mank y uno de los guionistas más solicitados de Hollywood, se pone a escribir la historia y los diálogos de la que será Ciudadano Kane. Puesto que ese proyecto se basa en la historia real del magnate William Randolph Hearst, la mente de Mank viaja a su pasado para recordar los encuentros y desencuentros que tuvo con el personaje.

Y, así, los flashbacks sirven de excusa para retratar no solo el funcionamiento de la industria en aquellos años convulsos, que es donde la trama gana matices pero al mismo tiempo se difumina. Sino también también lo difícil que a veces le resultaba encajar en ese mundo a un personaje tan imprevisible como Mank.

Además, conocemos o recordamos a iconos como Louis B. Mayer (Arliss Howard) o Marion Davies, interpretada por una Amanda Seyfried que ha dado la sorpresa y podría ser nominada, e incluso ganar, su primer Oscar por este papel.

Amanda Seyfried en Mank

Brillante en la técnica

Pero aunque el argumento de Mank es interesante, más teniendo en cuenta que la autoría del guion de Ciudadano Kane siempre ha estado rodeada de misterio y polémica, la obra de David Fincher sobresale por su factura técnica. La ambientación, el vestuario, la imagen, la profundidad de campo, la música de unos Atticus Ross y Trent Reznor que se atreven con todos los géneros…

Al final, uno termina de ver Mank con varias cosas claras: que Gary Oldman es una apuesta segura en cualquier contexto; que Fincher no le tiene miedo a nada; que la figura de Orson Welles sigue resultando fascinante 80 años después de su debut en el cine; y que las secuencias contadas sin prisa y con una ambientación que es protagonista se saborean mejor en blanco y negro.

Mank

Eso sí, ¿es esta una obra maestra?, ¿la genialidad que consagrará a Fincher como uno de los mejores cineastas de la historia? Pues no. Habrá a quien le apasione, pero también quien se aburra. Ni engancha ni conecta del todo con el espectador, pero, oye, merece la pena verla.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Gary Oldman, brillante en un personaje lleno de matices.

Los diálogos de Mank.

Que no puedas despegar los ojos de la pantalla cuando sale Amanda Seyfried.

Que haga la leyenda de Ciudadano Kane un poco más grande.

El homenaje que rinde al filme de Orson Welles en su factura técnica.

Para olvidar:

Que, teniendo en cuenta que hay quien la considera una obra maestra, al final resulta un poco decepcionante (le cuesta atraparte).