No me gusta el cine de terror, pero no logro sacarme Un lugar tranquilo de la cabeza (A quiet place, 2018). Es más, no me importaría volverla a ver. ¿Qué ha pasado? ¿Y por qué he esperado hasta 2021, cuando su secuela ya está en los cines, para ‘descubrir’ esta joya del género firmada por John Krasinski? Vete a saber. Tenía curiosidad, eso está claro. Y quería comprobar qué nuevo personaje emocionante construía Emily Blunt para llevarse el premio del Sindicato de Actores (SAG) y rozar la nominación al Oscar (se mira, pero no se toca). Y lo que me he encontrado es… justo lo que esperaba.

«Too noisy»

lee abbott (john krasinski)

Lo mejor de Un lugar tranquilo es su planteamiento. Una familia vive en completo silencio por temor a unos monstruos que se guían por el sonido.

Empieza bien

Con esta sinopsis, y las primeras imágenes promocionales de la película, no hacía falta nada más para que los amantes del terror corrieran al cine deseosos de saber qué pasaba después. Porque lo poco que se sabía del filme, dirigido por John Krasinski y protagonizado por él mismo y su mujer en la vida real, Emily Blunt, era prometedor. Y esas escenas en silencio, en un lugar apacible, soleado y tranquilo, tanto que estaba claro que el horror iba a desatarse en cualquier momento… eran hasta cierto punto hipnóticas.

Entonces empieza la película. Y lo hace con una escena desgarradora. Así, sin miramientos, para dejar claro que nadie está a salvo de las diabólicas criaturas. Continúa por las típicas secuencias que presentan los personajes y dejan entrever de dónde viene el peligro y cómo pueden hacerle frente (en este sentido, cero sorpresas). Y en todo momento te mantiene alerta, o mejor dicho, asustado.

Emily Blunt y Millicent Simmonds en Un lugar tranquilo

Esa es quizás la clave de que Un lugar tranquilo haya gustado tanto. Que da miedo desde el primer ataque hasta el penúltimo plano. Y que lo consigue, y aquí John Krasinski se merece un gran aplauso, con un magistral juego de sonidos y silencios y una calma tan tensa que se podría cortar con un cuchillo.

Termina… peor

Pero cuando llega el tramo final y, con él, los fuegos artificiales, la sangre y los sustos, es justo cuando Un lugar tranquilo pierde emoción y se convierte en otra película más de monstruos. O de extraterrestres, o posapocalíptica, tanto da. La cuestión es que deja de sorprender, y de ser esa rara avis que estaba conquistando a los aficionados al género y a los que, como yo, tienden a evitarlo.

No solo eso. La propia trama de la película se enreda sobre sí misma en su camino hacia el desenlace final. Da la sensación de que hay piezas clave que se han quedado en la sala de montaje y que ayudaban a explicar ciertas situaciones. Pero, teniendo en cuenta que la verosimilitud es lo de menos en este tipo de filmes, ese aturullamiento final no desentona en exceso.

John Krasinski en Un lugar tranquilo

Sobre todo por los actores, especialmente una Emily Blunt que llena cada plano con la sensibilidad y valentía que transmite su personaje. John Krasinski y los niños Millicent Simmonds y Noah Jupe también están muy bien, pero es a ella a quien mejor le sientan los primeros planos.

Con todo, Un lugar tranquilo merece la pena. Porque da miedo, porque demuestra qué bien se puede jugar con el sonido y el silencio para construir tensión, porque combina el terror y el drama, y porque tanto se ha hablado de la película que una secuela se ha estrenado ya en cines y la tercera entrega podría ver la luz pronto.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Emily Blunt pasándolo mal.

Su desgarrador arranque.

Toda la primera parte de la película hasta que se desata el caos.

Para olvidar:

Su falta de credibilidad.

El sinsentido del tramo final (granero, inundación…), ¿qué me he perdido?