Desde ese Boys que suena en los primeros fotogramas, hasta el ultimísimo plano, Una joven prometedora (Promising Young Woman, 2020) es una absoluta delicia. Rompedora, inesperada, divertida, estilosa… lo tiene todo para convertirse en obra de culto. De hecho, ya lo es. También para colocar a su guionista y directora, Emerald Fennell, en la lista de cineastas a quienes no hay que perder de vista. De hecho, ya está ahí, sonriendo radiante con su Oscar al mejor guion original.

Can you guess what every woman’s worst nightmare is?

Cassandra (carey mulligan)

Una joven prometedora, escrita y dirigida en tiempo récord y ópera prima de su realizadora, ha llegado en el momento oportuno. Porque hoy más que nunca somos, o deberíamos ser, conscientes de la sociedad machista en la que vivimos, de ese menosprecio hacia las mujeres que en un solo instante puede convertirse en violencia porque, al fin y al cabo, considera que el cuerpo femenino es solo un objeto. Y, como todo objeto, se puede poseer, usar, tirar, compartir, guardar… lo que apetezca en cada momento.

Si no estás de acuerdo y decides no seguir leyendo, pues mira, esta película definitivamente no es para ti. Porque Emerald Fennell tiene claro, clarísimo, lo que quiere contar, y es precisamente eso: cuando una mujer sufre un abuso, ella es la primera en ser considerada culpable.

Carey Mulligan en una joven prometedora

Aquí hemos venido a jugar

Ahora bien, Una joven prometedora no es un drama al uso de crítica social. En absoluto. Te hace pensar, claro que sí, pero mientras te lleva de la mano por el paso a paso de una venganza deliciosa. Con aires incluso de Tarantino (¿me he pasado?).

La cuestión es que se disfruta muchísimo en cada momento, en cada mirada de Cassandra (Carey Mulligan) que equivale a un ‘que viene’, en cada prenda de colores pastel, en cada plano con metáfora visual, en cada canción que te eriza la piel aunque quizá confieses que no, que esa música no va contigo. Ya, ya.

Una joven prometedora ha sido, para mí, el mayor placer cinematográfico en lo que va de año (probablemente). Qué maravilla. Todo. La música. Los giros del guion. La teatralidad de ciertas escenas…

Carey Mulligan en una joven prometedora

Y, por supuesto, Carey Mulligan

Aun sin haber ganado el Oscar a la mejor actriz principal —y lo que eso supone para su carrera—, la británica ha creado un personaje icónico que de ninguna manera podemos imaginar con otro rostro y otra voz (aunque haya quien opine lo contrario). Su Cassandra Thomas no es solo una mujer inteligente, meticulosa y carismática, sino que también está llena de rabia, de dolor y de miedo. Y Mulligan transmite todo eso a la perfección.

Bo Burnham también hace un trabajo bárbaro. De hecho, para mí es la gran revelación de la película (además de Fennell, por supuesto).

Carey Mulligan y Bo Burham en una joven prometedora
Carey Mulligan y Bo Burham en Una joven prometedora

Al final, lo que te ofrece Una joven prometedora es cine espectáculo medido al milímetro, que te conquista con historia, interpretaciones y un guion sorprendente, que te ruboriza (sí, ruboriza) con música y que logra que, al llegar al final, quieras volver atrás y volver a empezar.

¿Que tiene agujeros de guion? Por supuesto. ¿Que a veces es demasiado evidente y ‘fácil’? Claro. Pero qué disfrute y qué final.


Nota: 8 / 10

Para recordar:

Que de principio a fin lo tiene todo para convertirse en obra de culto.

El estilo de Emerald Fennell, en el guion y a la cámara.

Carey Mulligan.

Su banda sonora.

Para olvidar:

Si a veces no fuera tan evidente, gustaría aún más.