Que una mujer protagonice una cinta de superhéroes de producción millonaria era, no hace mucho, un imposible. Pero llegó ella, la Mujer Maravilla de Gal Gadot que en Barman v. Superman: El amanecer de la Justicia ya generaba más interés que los protagonistas del título, y que ha hecho de Wonder Woman no sólo un sonoro éxito de taquilla, sino también una de las mejores películas del año para muchos -fue una de las 10 nominadas al premio del Sindicato de Productores-. Hubo quien dijo, incluso, que era el mejor filme de DC hasta la fecha. Mejor o peor, lo que está claro es que Wonder Woman aporta un soplo de aire fresco en la industria al tiempo que da un golpe sobre la mesa para dejar claro que, sí, las mujeres también pueden ser heroínas de acción sin la necesidad de un hombre a su lado.

The world does not deserve you
(El mundo no te merece)
Hipólita (Connie Nielsen)

Wonder Woman es la clásica historia de los orígenes del superhéroe y, como tal, funciona. Porque el filme de Patty Jenkins, al hablar de cómo Diana de Temiscira se convierte en Diana Prince, cuenta también como una mujer ingenua, soñadora y con cierto complejo de superioridad sobre el ser humano, se transforma en una mujer fuerte, con los pies en la tierra y consciente de las muchas virtudes y debilidades de las personas. Lo mejor de esta transformación es el contexto en el que tiene lugar, la Primera Segunda Guerra Mundial. Aquí, en esta gran batalla que no parece tener límites de ningún tipo, es donde Diana descubre las devastadoras consecuencias de la guerra y lo difícil que supone ponerle freno porque, sencillamente, no hay un único culpable y, a veces, ni siquiera se recuerda cómo empezó.

Cómo Diana camina entre los huidos de una ciudad asolada por los bombardeos, sin poder detenerse a auxiliarles porque es imposible ayudar a todos incluso para alguien como ella -son superpoderes y demás parafernalia-, es una de los momentos más reseñables de esta película que nos permite profundizar en el lado más amargo de la guerra pero que también habla de otros temas igual de interesantes como la independencia de la mujer o la familia.

En otras palabras, Wonder Woman no es una historia más de cómo un superhéroe -en este caso, superheroína- adquiere sus poderes y el rol de salvaguarda de la humanidad, y quizá por ello conquista incluso a quienes creemos haber superado ya nuestro cupo de cine basado en cómics.

Gal Gadot y Connie Nielsen en Wonder Woman

Girl power y mucho humor

El filme de Patty Jenkins es también un alegato a favor del poder femenino, porque Diana Prince no necesita de ningún hombre para cumplir su misión y salvar el mundo. Otra cosa es que al final estos resulten de ayuda, pero en realidad todos necesitamos el apoyo de un buen puñado de amigos para alcanzar nuestras metas.

Esa independencia femenina que viene dada no tanto por sus poderes como por el hecho de haberse criado en una isla habitada únicamente por mujeres, proporciona unos cuantos recursos cómicos muy acertados a lo largo del filme. Y es que esa es otra de las cualidades que hacen de Wonder Woman una entretenidísima película de acción: el humor. Son pequeñas menciones y reacciones que se distribuyen a lo largo de todo el metraje y que consiguen, aparte de una experiencia muy amena, que queramos ver más y más escenas de estos personajes.

Chris Pine y Gal Gadot en Wonder Woman

Gal Gadot, la actriz que por fin ha inmortalizado a Wonder Woman en la pantalla grande, es un gran acierto de casting. No sé si será cosa mía, pero tengo la sensación de que cae bien nada más terminar su primera escena. Ofrece una mezcla de ingenuidad, testarudez y fortaleza que cautiva con mucha facilidad.

Y Chris Pine, divertidísimo en el primer tramo de la película, parece acentuar el poder seductor de la Mujer Maravilla. Ya sea por eso, o por sus miradas cargadas de significado, o por su destino épico, el Steve Rogers que interpreta es el mejor partenaire en una cinta de superhéroes que he visto en mucho tiempo.

Ágil, divertida, conmovedora, con una cuidada fotografía… sólo falla en Wonder Woman un grupo de villanos que apenas despierta interés y un exceso de efectos visuales que en ocasiones crean imágenes un tanto bochornosas. Errores que con suerte serán corregidos en la (esperada) secuela.

Danny Huston y Elena Anaya en Wonder Woman


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Gal Gadot.

Chris Pine.

Sus pequeñas dosis de humor, muy acertadas.

La ambientación.

Para olvidar:

Algunas escenas cargadas de efectos visuales que parecen sacadas más de un videojuego que de una película para el cine.

Lo ridícula que suena la presencia de Zeus y Ares en la trama.

El personaje de Elena Anaya podía haber dado mucho más juego.