Qué curioso, y qué bonito, que la noche que gana el Oscar a la mejor película una historia protagonizada por una mujer discapacitada, otra negra, un hombre gay y un monstruo –La forma del agua-, sea la noche de la diversidad y la inclusión de las minorías en la potente industria de Hollywood. Porque, más allá del movimiento #MeToo y #TimesUp de denuncias de acoso sexual y abuso de poder, los Oscars 2018 han servido para reivindicar el papel en el mundo del cine no sólo de las mujeres, también de los inmigrantes, de los homosexuales y, en definitiva, de las personas de cualquier raza y condición. La que prometía ser una entrega de los Premios de la Academia volcada en el apoyo a las víctimas de abuso sexual en Hollywood ha ido unos pasos más allá y nos ha dejado una de las noches de los Oscar más diversas que se recuerdan.

Por el escenario del Dolby Theatre han pasado, bien a entregar premio o bien a recogerlo, varios mexicanos, entre ellos Guillermo del Toro; la keniana Lupita Nyong’o y el pakistaní Kumail Nanjiani, quienes han recordado que cualquiera con un sueño puede triunfar en Hollywood; la primera persona transgénero en pisar ese escenario, la actriz Daniela Vega; tres víctimas del acoso sexual: Ashley Judd, Annabella Sciorra y Salma Hayek; un dúo de cómicas de raza negra, Tiffany Haddish y Maya Rudolph, que ya suenan como próximas presentadoras de la gala; un cineasta gay, James Ivory… y hasta una ganadora, Rachel Schenton, que ha agradecido el premio al mejor corto de ficción en lengua de signos.

Pero el momento más memorable de la gala ha llegado de la mano de Frances McDormand y su reclamación de más trabajo para las mujeres con un llamativo gesto.

Han sido los Oscar de la diversidad y la inclusión, sí, pero también unos galardones que han vuelto la mirada a quienes los hacen posible, nosotros los espectadores. Por un lado, una película fantástica, de esas que tradicionalmente han cautivado más al público que a los académicos, ha sido la vencedora de la noche; y, por el otro, la Academia le ha dedicado a los espectadores de cine un precioso montaje como agradecimiento y uno de los sketchs más comentados del programa.

Son 90 años de historia de los Oscars de Hollywood, y, para celebrarlo, no han faltado algunas de sus leyendas, todas mujeres, en un intento por resaltar que la pantalla grande siempre ha necesitado y necesitará de ellas. Rita Moreno -con el mismo vestido con el que recogió el Oscar el 1962-, Eva Marie Saint, Jane Fonda

La edición número 90 de los Premios de la Academia también ha sido predecible, emocionante en algunas ocasiones y ha vuelto a demostrar que nadie como Hollywood para montar una gran fiesta del cine de factura impecable -geniales los vídeos presentación de las categorías interpretativas-.

Jimmy Kimmel, conductor de la gala por segundo año consecutivo, ha estado correcto y ameno, aunque menos divertido que en 2017 -quizá porque le faltaba su archienemigo Matt Damon-.

El recuerdo al llamado envelopegate (la confusión de sobres que llevó al anuncio por error del Oscar a la mejor película para La La Land) ha estado muy presente, tanto en la segunda oportunidad que tuvieron Warren Beatty y Faye Dunaway de anunciar el ganador correcto como en esas letras enormes que dejaban bien claro a qué categoría pertenecía cada sobre.

Y, al final, ese recuerdo nos dejó el mejor gif de la noche, de una noche correcta que, pese a sus muchas luces, no será recordada como la mejor de los últimos años.